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5 – Alma – ¿Quién soy yo? Conciencia, ante todo

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Llega un momento de nuestra vida en el que estamos listos para preguntarnos: «¿Quién soy yo?» y es un momento muy importante para nuestra evolución, una pregunta fundamental que debemos plantearnos incluso cuando estamos seguros de conocer la respuesta.
«Soy algo más, aquí dentro. No soy lo que la gente ve, ¡soy mucho más!», nos respondemos a nosotros mismos. ¿Pero quiénes somos exactamente?

Sabemos que somos algo que va mucho más allá de lo que creemos ser y de lo que vemos en el espejo, sin embargo, nuestra identidad aún nos queda demasiado oculta. A veces, cuando nos vemos en el espejo y nos miramos a los ojos, nos sentimos un poco extraños, como si alguien más nos estuviera mirando en nuestro lugar; así que bajamos la mirada y tratamos de observar nuestro reflejo solamente por razones lógicas como peinarnos, maquillarnos, lavarnos la cara, pero nunca para mirarnos a los ojos y entender «quiénes somos», porque esto nos hace sentir incomodos. Nos sentimos raros mirándonos directamente a los ojos porque tememos que de alguna manera pueda surgir algo inesperado, y esto nos inquieta. Por lo tanto, evitamos lo más posible mirarnos a los ojos con la intención de descubrir quiénes somos, adquiriendo el hábito de ver nuestra cara sin darle un valor real, salvo el de representar todo lo que somos: un simple cuerpo humano.

A nuestro alrededor hay algo que se moviliza para que no descubramos quiénes somos, llenando nuestros días de compromisos que excluyen cualquier posibilidad de tener tiempo libre para pararnos a reflexionar. Esto nos impide tener tiempo para pensar en nosotros y para razonar sobre nuestra vida porque nos da muchísimos problemas a los que prestamos toda nuestra atención, aposta para que dejemos de pensar en nosotros mismos.
Algo nos ha impedido desde siempre preguntarnos quiénes somos y nosotros le seguimos el juego, por temor a descubrir demasiada información que creemos que a lo mejor no queremos conocer. Tenemos miedo de saber quiénes somos realmente. En el fondo sabemos que desvelar la verdad sobre nosotros traerá un gran cambio en nuestras vidas y esto nos asusta, porque no estamos seguros de que sea bueno. Estamos totalmente sofocados por el trabajo, por el estudio, por la necesidad de llenar nuestras cabezas con cualquier cosa con tal de que no aparezca esa pregunta… «¿Quién soy yo realmente?»
Hasta tal punto que decidimos escapar de esta necesidad y encontrar consuelo en los impuestos a pagar, en la escuela de nuestros hijos, en hipotecas y deudas que nos impedirán completamente detenernos por un momento y preguntarnos: «¿quién soy yo realmente?». Creemos que esta es la forma correcta de encontrar la paz, porque esa pregunta revuelve algo tan grande dentro de nosotros que, por miedo a lo que no conocemos, intentamos reprimirla, hasta que realmente lo logremos. Sin embargo, escapar no nos dará la paz que buscamos: podemos encontrarla solamente en las respuestas, respuestas de verdad que nos harán entender quiénes somos realmente.

Ante todo, somos Conciencia.
Lo que sabemos dentro de nosotros y que intentamos ocultar por temor a que sea demasiado fuerte para poder aguantarlo, o por miedo que nos lleve a un viaje agotador hacia el descubrimiento de la verdad, es que hay algo grande y misterioso detrás de nuestros ojos. Esto nos bloquea incluso antes de empezar a obtener algunas respuestas, haciéndonos creer que conforme avanzamos aumentarán solamente las preguntas, y no las respuestas.

A menudo, las personas que nos rodean no están preparadas para hacerse las mismas preguntas porque están demasiado ocupadas con las distracciones de la vida cotidiana, por lo que nos quedamos solos frente esa sensación de vacío, porque nadie más nos toma en serio. De hecho, nos interrogamos si somos los únicos que nos hacemos estas preguntas o si los demás también, a veces, se miran al espejo y se preguntan si esa cara es realmente su esencia o si es sólo una máscara, un disfraz de cuerpo humano que esconde su verdadera identidad.

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La mayoría de las veces pensamos que se trata solamente de fantasías, que todo esto no existe y que nos lo estamos imaginando, pero incluso en esos momentos no conseguimos reprimir esa extraña voz dentro de nosotros que nos empuja a buscar la verdad. Los compromisos y las tareas domésticas nos impiden prestar más atención a ese impulso, porque eso es exactamente lo que queremos: ignorar esa voz que nos hace preguntarnos quiénes somos realmente. A pesar de ello, ese instinto sigue allí, es sutil, pero trata continuamente de ser escuchado. Tú haces todo lo posible para ignorarlo y pasar el tiempo: llenas tus horas diarias para llegar a la noche e irte derecho a dormir, para así no tener que pensar en ti mismo y no tener que hacerte esa pregunta tan extraña y agotadora.

Entonces, de repente, llega un momento en tu vida en el que estás listo para descubrir que eres algo que va más allá de tu rostro, tu cuerpo, tu apariencia. Sabes que eres mucho más profundo de tus ojos, que en realidad no te reflejan tanto como quisieras. Tu deseo es que la gente te entienda sin hablar, con sólo mirarte a los ojos, el espejo del alma; pero, aun así, cuando te miras en el espejo ni siquiera tú te reconoces. En ese momento, después de tantos años que has desperdiciado silenciando esa voz interna, te enfrentas a una elección: escuchar y seguir ese fuerte instinto de una vez por todas, o abandonarlo para siempre. Al suprimirla, decidirás abandonar tu Conciencia, todo lo que te permite ser diferente para ser igual que los demás, idéntico, sin vida dentro de ti como todas aquellas personas ahí fuera que se identifican con el trabajo que hacen y ya no con la vida que tienen. O, poco a poco, podrías elegir escucharla más y más, dándote cuenta de que se vuelve cada vez más clara y directa, como si alguien aumentara el volumen, haciendo que todo se vuelva más… Real.
Al decidir escuchar ese instinto, eliges recordar quién eres y dejas que esos extraños temores infundados se vayan, notando lo innecesarios y sin sentido que eran.

La Conciencia va mucho más allá de la capacidad de comprender si una acción es correcta o no, si se está haciendo bien o mal. La Conciencia es lo que nos distingue de las máquinas, que trabajan sin saber que Son y que existen. Las máquinas se mueven y actúan; algunas a su manera reaccionan a los impulsos, como las computadoras que pueden reconocer un problema dentro de ellas y resolverlo, pero nosotros tenemos algo más avanzado que nos permite reflexionar, que va más allá de simplemente pensar: tenemos una Conciencia.
Hay quien la llama Alma, aunque en realidad son dos niveles muy diferentes. Si eliges escuchar ese instinto, que es tu Conciencia, permites a ti mismo descubrir algo más profundo y de enorme valor, que es el Alma: algo que nunca nos han explicado de manera correcta para mantenernos alejados de la conciencia de ser una vida superior. Hemos crecido en una ilusión convencidos de que era la realidad y creyendo que la realidad era solo una fantasía, una creación de nuestra mente, porque nunca nadie nos ha confirmado su veracidad. Nos han convencido de que algo, para existir, debe ser confirmado por todo el mundo, y no solamente por aquellos que pueden verlo y entenderlo. La verdad no es para todos, sino sólo para aquellos que eligen descubrirla.

La Conciencia te empuja más lejos, te invita a seguir un camino de evolución que te permite acercarte más a Ella, conocerla y comprender finalmente cuál es su objetivo y cómo lograrlo. Al principio puede parecerte una voz ajena a ti, porque Ella está allí, dentro de tu pecho, pero no la reconoces como tuya porque es diferente a ti, muy diferente. Percibes este instinto, que no habla con palabras y, sin embargo, lo sientes, está allí en tu pecho y empuja para salir, pero algo se lo impide. Es una sensación extraña, a veces melancólica, pero sabes que es real porque es muy fuerte, incluso cuando tratas de ocultarla.

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Miras a tu alrededor y sabes que en este preciso instante sólo tú sientes esta sensación, sólo tú oyes esta voz y esto te asusta porque te hace sentir el único en el mundo. En realidad, no eres el único y no estás solo, ya que muchos otros sienten la misma sensación cada día, pero no tienen el coraje de decirlo y, además, no todos la perciben al mismo tiempo. Cada uno tiene su propio momento de escucha y no todos comienzan a prestarle atención porque la mayoría de las veces prefieren enterrarla con todos los problemas que tienen que resolver, sin darse cuenta de que esa voz es precisamente la solución a sus cargas.

Sin embargo, tú sigues sintiendo ese empuje, esa presencia dentro de ti que se comunica casi siempre sin hablar; la sientes y es difícil negar su existencia. Sabes muy bien que si sigues ignorándola sería el final de tu Conciencia, pero la mayoría de las veces intentas reprimir este conocimiento también, porque te asusta. Sabes que al separarte de esa presencia perderías algo demasiado grande y demasiado importante para ti, pero no conoces su valor y qué es exactamente, por lo que te dejas engañar por la apatía e intentas una vez más desplazarla a un lugar lejos de ti para no oírla. Ella habla, o más bien se comunica con una fuerza distinta a la tuya, una capacidad mental más sabia y más evolucionada: es como si supiera algo que tú no sabes y viera mucho más allá de lo que puedes ver; no obstante, no sabes si confiar completamente en Ella, porque temes que seguirla te alejaría demasiado de tu vida y de tus hábitos. Crees que Ella es muy distinta a ti, pero no es así, porque eres tú el que es diferente; te has alejado sin darte cuenta. Tienes la suerte de que Ella todavía no te ha abandonado y dejado que te durmieras como muchos otros. Tienes la posibilidad de elegir todos los días si escucharla o no. La decisión de escuchar la Conciencia no es definitiva, porque cada día puedes elegir cambiar de opinión, escucharla o ignorarla, y no será nunca forzada ni drástica. La mayoría de las veces olvidarás que puedes elegir y así te dejarás adormecer. Ese sueño es el que te alejará de la evolución. Sin embargo, todavía no será demasiado tarde: mientras no olvides del todo su existencia aún puedes intentar hacer algo, de lo contrario, dejarás de recordar por completo y te convertirás en una máquina humana. Dejarte adormecer te llevará al final de tus días, haciéndote morir por dentro. No importa si el cuerpo seguirá funcionando, porque dentro de ti te sentirás sin vida, sin ninguna razón para seguir viviendo. Este no es el destino que te espera, pero debes elegirlo todos los días, porque al no elegir, dejarás que tu Conciencia te abandone.

Ella es algo que va mucho más allá de una simple intuición o de la idea de ser distinto a los demás; si la sigues, te permites ser realmente diferente y convertirte en alguien que antes, aun teniéndolo todo, puede que no te sintieras ser. La Conciencia es la materia que llena tu vacío y que has estado buscando toda tu vida, pero no entendías cómo reunirla ni cómo poseerla. No es fácil de entender, pero la Conciencia siempre te ha pertenecido, aunque nunca supiste cómo usarla. Podrías creer que la Conciencia es solamente una cosa indefinida, sin forma y sin valor, que se encuentra dentro de ti y que no necesita atención. En realidad, es una fuerza que te permitiría alcanzar objetivos a los que ni siquiera esperabas poder acercarte, si decides esforzarte para su evolución. De hecho, se puede comparar la Conciencia con tus piernas: si no haces el esfuerzo de moverlas, tu cuerpo no se moverá y no podrás avanzar, quedándote parado para siempre. Podrías intentar desplazarte usando otros medios, como por ejemplo arrastrándote en el suelo con el enganche de las uñas, pero tarde o temprano todo esto te destruiría. Sabes que el esfuerzo inicial para mover las piernas, que te llevarán a donde quieres ir, será mínimo en comparación con todo lo que obtendrás gracias a ese pequeño sacrificio y que, en cambio, si decidieras no moverlas y arrastrarte en el suelo para llegar a tu destinación, por miedo al primer esfuerzo (caminar con las piernas), sería mucho más duro y doloroso.

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Con la Conciencia funciona igual que con tus piernas, porque si decides utilizarla, ella te llevará donde quieras, pero sin ella tendrás que esforzarte mucho más para perseguir un objetivo que puede que nunca alcanzarás. Con las piernas puedes caminar rápido e incluso correr durante millas, sin embargo, arrastrándote por el suelo te detendrás muy pronto, cansado y destrozado.

Tus piernas no están aquí de decoración, solamente para estar paradas, y tu Conciencia tampoco. Saber que tienes una Conciencia no significa saber cómo usarla, ni saber usarla siempre. El error más común es creer que solamente hay que escucharla, pero la verdad es que hay que aprender a utilizarla, llenarla y entrenarla, al igual que con tus piernas. La Conciencia no es sólo una voz, ella está viva y transmite su conocimiento, que puede aumentar si se lo permites y te entrenas para usarla. Todos los seres vivos poseen una Conciencia: los humanos, los animales e incluso las plantas, que durante sus vidas pueden memorizar y recordar lo que vivieron. Pero hay personas que tienen algo más, que se llama Alma.

El Alma es algo que no todos poseen porque, contrariamente a lo que nos quieren hacer creer, requiere constantemente atención, nutrición energética y práctica por nuestra parte para reforzarla. La mayoría de las personas la ignoran pensando que se lo merecen todo, sin dar el más mínimo valor a su Alma porque se convencen de que ella no lo necesita. De este modo, todos se olvidan del Alma, pero cuando descubren que existe la posibilidad de que no la tienen, entonces empiezan a temblar como si siempre les hubiera importado.

Cada persona tiene un nivel de evolución diferente debido a sus experiencias de vida, a sus reflexiones y, sobre todo, a sus intentos de descubrirse y despertarse a través de técnicas espirituales. Aunque todos poseen una Conciencia – que algunos confunden con el Alma – son pocos los que deciden escucharla y seguirla para emprender un camino de evolución que los lleve a comprenderla. Cada uno tiene un momento distinto para empezar a reflexionar sobre su vida y hay quien no lo hará nunca, pero no podemos pretender que todos empiecen hoy junto a nosotros porque no es su momento. Algunos empezarán dentro de unos años, muchos otros terminarán por no comenzar jamás y por eso no podrán comprender lo que se siente ser consciente de la propia Conciencia, a menudo porque no saben por donde empezar y no conocen el método adecuado. “¿Quién soy yo?” es la pregunta que todos se plantean, pero son pocos los que eligen continuar, iniciando así un camino espiritual. Poco a poco, hemos decidido asignar distintos términos para diferenciar a las personas que no quieren conocerse a sí mismas de quienes realmente desean descubrirse y evolucionar. Estoy totalmente de acuerdo con aquellos que piensan que este es un método estructurado y que no es correcto etiquetar a la gente, ni mucho menos generalizar. Sin embargo, hablar de personas que buscan la verdad por un lado y de personas que prefieren quedarse dormidas y no saber nada acerca de todo lo que les rodea por otro lado, es esencial para dar una idea de lo que vamos a descubrir.

La búsqueda de nuestra esencia y el deseo de descubrir quiénes somos nos lleva a un camino espiritual para llegar a comprender lo que quiere lograr nuestra Conciencia y cómo obtener esos resultados. Al hacernos esta pregunta todos los días sin contentarnos con la respuesta superficial de siempre, estamos cada vez más empujados a seguir lo que se llama Espiritualidad. Aunque pueda parecer algo desconocido, todo comienza con esa pregunta sobre nuestra verdadera esencia, y desde ahí se extiende a la decisión de dedicarse cada día al descubrimiento de un nuevo conocimiento que se va acumulando. El camino espiritual es un sendero en el que, a medida que lo recorres, encontrarás paso a paso más información sobre ti mismo.

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Por lo tanto, podríamos hablar de personas espirituales, quienes buscan respuestas a sus preguntas, y de personas no espirituales, es decir, todos aquellos que prefieren quedarse dormidos todos los días y no conocer nada, por temor a que sea algo demasiado grande para ellos o simplemente por apatía. No importa cuáles sean las razones por las que uno decide dormir o elige no tomar una decisión, el punto es que al permanecer encadenado a la rutina y al olvidar su Conciencia, termina perdiéndola por completo. Hoy en día, todos utilizan la palabra «espiritual», más por moda que por elección, tanto que la gente se autodenomina espiritual a pesar de no creer en la espiritualidad. Esto arruina el verdadero valor de este término, haciendo que parezca algo que no tiene nada que ver con lo que buscábamos inicialmente porque vemos algunas de las personas que deberían representar la evolución espiritual comportarse peor que aquellos que dicen no saber nada al respecto. Lo importante no es llamarse a sí mismo espiritual y, por lo tanto, decir que lo eres, sino serlo de verdad. Dado que el término espiritual puede variar cuando nos referimos a una persona, tendríamos que usar otros términos. La palabra espiritual no indica realmente la evolución de una persona, sino únicamente las actividades (espirituales) que lleva a cabo durante un cierto período de su vida, sin saber realmente si durará para siempre. No podemos entender la evolución de alguien con solo hablarle – porque podría ocultar lo que sabe – o con solo mirarle – porque el aspecto físico de ese momento no siempre representa su evolución interior, especialmente si pensamos que ser evolucionado significa estar siempre bien vestido y con el pelo recién hecho. Sin embargo, a través de técnicas prácticas puedes aprender a reconocer a aquellos que tienen una Conciencia superior y distinguirlos de los que en cambio están perdiendo su Conciencia para siempre. Por ahora hay que suponer que no sabes cómo reconocer a otros que, como tú, están buscando respuestas a sus preguntas, sin establecer una definición teórica. Por esta razón, vamos a intentar entender juntos cuales son las diferencias.

Para empezar, hablemos de personas espirituales y no espirituales. Con estos términos queremos definir quien, en este período, está siguiendo un camino espiritual o no está practicando nada. Hoy en día cualquiera se autodenomina espiritual sin haber practicado ni una sola meditación en su vida, solamente porque cree serlo – sin ninguna razón de fondo – además de considerarse mejor, más sabio y consciente que todos los demás, pero en este camino aprenderemos a definir espiritual solamente aquellos que, de verdad, están practicando técnicas de meditación. Quien no practica, aunque hable de sí mismo como si fuera un dios entre los hombres, seguirá siendo un no espiritual, porque en realidad no practica ninguna técnica para evolucionar seriamente y pasa su tiempo auto-alabándose con tantas palabras que suenan muy bien, pero son sólo palabras. Como he dicho antes, cada persona es diferente y tiene su proprio momento apropiado y personal, de modo que, si Ahora es tu momento de ser espiritual, no necesariamente lo será también para las personas que te rodean. Sin embargo, esto no significa que si no están listos ahora entonces no lo estarán nunca. En realidad, algunos de ellos podrían empezar a reflexionar, tal vez en unos meses, otros en unos años, hasta decidir algún día practicar con la intención de evolucionar y, por lo tanto, volverse espirituales. Además, la espiritualidad es una elección que hay que tomar todos los días, ya que cuando uno se olvida de elegir empieza a perder su espiritualidad, precisamente porque su Conciencia vuelve a dormir. Por eso, no es posible definir a alguien como espiritual sólo porque hace años intentó practicar algo, porque esto no significa que lo esté haciendo todavía Hoy, en el momento presente. Ser espiritual es una elección y cuando dejamos de elegir dejamos de ser espirituales.

Por lo tanto, podemos usar otro método de reconocimiento, recordando que, para tu nivel de comprensión actual, sigue siendo solamente un método teórico. Cuando hayas aprendido las técnicas adecuadas para reconocer quién tiene una Conciencia fuerte y quién no, entenderás mucho mejor estos conceptos y el valor de estos términos.

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Por un lado, podemos hablar de quienes tienen una Conciencia sin siquiera saberlo y por el otro de quienes en cambio toman conciencia de ella todos los días y crean algo que va mucho más allá de la Conciencia humana, que será el Alma. Para poder distinguir a los que nunca entenderán el sentido de hacerse preguntas sobre su existencia y el sentido de la vida, de aquellos que entendieron que deben seguir hasta el final y reconocer el propósito de su nacimiento y su futuro, utilizaremos unos términos simples que seguirán siendo genéricos para no etiquetar a las personas de por vida. En primer lugar, vamos a ocuparnos de quienes no tienen el menor interés en descubrir la razón de su existencia, pero no es solo eso: estamos hablando del tipo de persona que se molesta cuando alguien se plantea esa pregunta. En principio, no habría ninguna razón para irritarse si alguien quisiera creer en una teoría diferente, sin embargo, cuando se trata de espiritualidad, algunas personas intentan forzosamente impedir que otros se hagan este tipo de preguntas. Aunque algunos piensan que no hay ningún propósito en la vida y que el objetivo final es nacer y morir sin haber logrado nada evolutivo durante nuestra existencia, no deberían tener ningún motivo por el cual enfadarse si otros, sin molestar a nadie, tratan de descubrir su identidad personal. Si esta identidad no existiera, ¿por qué esforzarse tanto para esconderla? ¿Por qué ir en contra de aquellos que quieren creer que hay algo más allá de lo que generalmente vemos? No hay ninguna razón lógica, sino que son impulsados ​​por algo más grande que les impide evolucionar y que se dedica a impedírselo a los demás. En este camino llamaremos a las personas que no son espirituales, que no creen en la espiritualidad y que incluso podrían ir en contra de los que se plantean preguntas sobre la evolución con el término Gaia’s Low.

Con Gaia’s Low nos referimos a las personas que tienen una baja frecuencia (Low Frequency, que comprenderá leyendo los artículos sobre este tema), la cual pertenece al planeta Tierra que, en este camino, llamaremos Gaia. Por lo tanto, las personas que no irán más allá de su vida humana, que no se harán preguntas sobre su verdadera esencia, que no se cuestionarán “¿quién son?», que no querrán saberlo y que tienen una Conciencia demasiado ligada al planeta las llamaremos “gente de Gaia” o, para ser más correctos, Conciencias de baja frecuencia vinculadas al planeta Gaia. De aquí el nombre Gaia’s Low.
Los Gaia’s Low, es decir las personas con una baja Conciencia, se dividen principalmente en menos evolucionados y más evolucionados porque, aunque no practican la meditación y las técnicas espirituales, intentan reconocer su Conciencia y no olvidarla. Desafortunadamente, esto no es suficiente para ir más allá de la Conciencia porque sin las técnicas energéticas nos limitan y eventualmente nos bloquean. En los siguientes artículos entenderás mejor las diferencias.

Al otro lado, opuestos a los Gaia’s Low, tenemos a las personas espirituales, es decir quienes no solamente se hacen preguntas y se plantean cómo evolucionar sus vidas, sino que también intentan encontrar la manera correcta para conseguirlo a través de la meditación y las técnicas prácticas. Esta es solamente una pequeña muestra de lo que necesitas saber, pero en realidad, lo realmente importante es no olvidarse que la Conciencia debe ser entrenada y no sólo escuchada. Esto llevará a los practicantes a descubrir la información sobre su existencia que nunca hubieran creído posible si no hubiera sido tan obvia.

Al elegir no escuchar tu Conciencia, eliges terminar tu vida convirtiéndote en una máquina humana, en cambio, si decides escucharla y aprovecharla al máximo decides evolucionar más que nunca, de vida en vida. Nadie puede elegir por ti, pero puedo aconsejarte que sigas tu Conciencia hasta el fin del mundo, porque ella estará siempre en lo correcto, incluso cuando tú no lo estés.

 

Fin de página 6 de 6  Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4921

 

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