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4 – Pensar positivo (parte 1)

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En los anteriores artículos te he enseñado la técnica de la Meditación. Aunque en un principio nos acercamos a esta técnica sólo para no pensar en los problemas y, en cierto modo, para aislarnos por un momento del mundo, la meditación nos lleva después a descubrir nuevos niveles de conciencia, que nos darán ganas de descubrir el mundo mucho más, de conocerlo por lo que realmente es, de vivirlo, y por qué no, de mejorarlo. Puesto que hoy en día demasiadas personas utilizan el término cambiar el mundo, casi ridiculizándolo, ya no se entiende el valor y sobre todo la verdadera intención de esta frase. En primer lugar, porque la palabra cambio nos asusta, nos hace pensar en un evento negativo, extenuante o peligroso, y si le añadimos la palabra mundo, que nos hace creer que estamos hablando de algo demasiado grande y potente para que podamos hacer algo para ayudarlo, entonces nos sentimos empujados desde el comienzo hacia una derrota cierta. En realidad, pienso que no hay nada malo en desear cambiar el mundo y que no hay ego en querer intentarlo. De hecho, no estamos hablando de superhéroes capaces de hacer girar el planeta en el sentido contrario de un día para el otro; estamos simplemente analizando los motivos que han empujado a las personas que viven en el mundo a comportarse de cierta manera, razonar de cierto modo y reaccionar a las situaciones con determinadas actitudes, para entender cuál es la motivación adecuada para modificar los programas negativos y convertirlos en positivos, consiguiendo cambiar la manera de vivir en el mundo. Después de todo, recuerda que cuando hablamos del mundo no estamos hablando de nada más que de las personas como tú y como yo que viven en él, gente normal que se levanta por la mañana, se lava la cara, se mira directamente a los ojos en el espejo y decide, toma el control de la situación para organizar su día y su vida. Por lo tanto, si conseguimos cambiar algo en nuestra rutina, como nuestra forma de pensar y de tomar el control de nuestra existencia, entonces estaríamos en gran ventaja, porque como nosotros muchas más personas podrían hacerlo. Cuando hablamos de cambiar el mundo, casi parece que se trata de imponer a todas las personas del planeta tener que actuar de cierta manera para poder cambiarlo, por lo que parece un cambio drástico, doloroso, negativo. En realidad, el mundo se puede cambiar dejando que las personas conozcan la manera de cambiarse a ellas mismas. Sólo así podremos cambiarlo de verdad.

Si lo piensas, si queremos realizar un cambio, tenemos que permitir que la gente entienda cual es la forma correcta de hacerlo, porque es la única manera de convertirlo en algo efectivo, permanente, continuo y resistente. Si consiguiésemos cambiarnos a nosotros mismos, ya estaríamos cambiando el mundo. Aunque creas ser sólo un insecto en comparación con toda la humanidad, te recuerdo que ésta se compone de muchas personas como tú y como yo, idénticas, ni superiores ni inferiores. Esto significa que tú y yo somos parte del mismo pueblo, y si conseguimos cambiarnos a nosotros mismos, las otras personas seguirán nuestros pasos. Esto no es un cambio forzado porque estamos decidiendo cambiar por dentro por voluntad propia, para ser unas personas mejores. Este cambio de pensamiento llevará a una evolución increíble dentro de nosotros, porque en nuestra vida ocurrirán varios acontecimientos, uno tras otro, que la trasformarán y será tal y como queríamos, una vida satisfactoria que nos hará despertarnos por la mañana pensando “Oh sí, ¡hoy voy a hacer muchas cosas! ¡Qué ganas de empezar ya!”, el contrario de cómo hubiéramos reaccionado antes de iniciar el cambio dentro de nosotros. Las otras personas se darán cuenta de la gran satisfacción que tendrás de vivir tu vida, y van a querer saber cómo lo hiciste, tendrán curiosidad porque ellos estarán viviendo su vida de la manera que hoy definimos normal, entre el trabajo, el estrés y la ansiedad; y mientras tanto tú estarás viviendo una vida feliz, aunque, según ellos, estás haciendo las mismas acciones diarias que hacen todos los demás. Tú serás distinto a ellos porque habrás tomado conciencia de estar vivo. Es por esta razón que vivirás tu vida con gran felicidad, a diferencia de ellos, que viven con la convicción de estar haciendo un favor a los demás. Si personas como tú y yo empiezan a cambiar internamente, otras seguirán nuestro ejemplo, porque ellos también se darán cuenta, en los hechos reales, que nuestras acciones conducirán a mejores beneficios que las que hacen ellos.

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Muchos creen que sólo unas pocas personas en el mundo están listas para el cambio y que las otras nunca llegarán a realizarlo, pero yo creo que son pocos los que no están listos para el cambio, los demás simplemente tienen que encontrar la motivación adecuada para decidir cambiar. No somos todos iguales, y por eso no podemos pretender que todas las personas empiecen al mismo tiempo y que tomen esta decisión por la misma razón. Somos todos diferentes, por lo tanto, algunas personas decidirán tomar este camino por un problema personal, otras para mejorar sus relaciones, algunas para aprender un mayor autocontrol sobre todo en momentos de estrés excesivo y otras simplemente no han encontrado una razón válida para empezar, o a lo mejor nadie tuvo la paciencia de explicarles bien cuáles son algunas buenas razones para hacerlo… ¿cómo podemos culparles de no estar preparados para el cambio, si ni siquiera saben lo que es? Para mí, el cambio es algo muy sencillo.

No hace falta que otra persona lo haga por nosotros, no necesitamos que lleguen naves alienígenas a rescatarnos para enseñarnos a ser más buenos, nosotros somos muy inteligentes y podemos entender por nosotros mismos cuál es el método correcto, si por lo menos alguien nos lo explicase. No somos todos unos genios hasta el punto de entenderlo todo por nosotros mismos, aun encontrándonos en circunstancias que nos empujan a ser negativos, pero somos lo suficientemente inteligentes como para saber cuándo es el momento de renunciar a algo que nos está haciendo sentir mal, para abrirnos a algo que nos está haciendo sentir por fin llenos de paz y serenidad. Para mí, el cambio es un sentimiento de deseo de sentirse en paz en cada momento de nuestro día. Podemos sentirnos en paz sólo si decidimos llevar una vida que no provoque daños a nuestra salud emocional, que obviamente está conectada a la salud física. Sin embargo, un esfuerzo físico puede ser bien aceptado por nuestra mente si tiene un buen motivo: podríamos trabajar durante una hora moviendo muebles y estar agotados porque no estamos motivados para trabajar con una sensación de serenidad, al contrario, nos encontraríamos en una situación de estrés mental. Después, podríamos estar durante una hora en el gimnasio haciendo entrenamientos con pesas y levantando muchos más kilos, pero tendríamos una motivación grabada en nuestra mente que nos llevaría a realizar ese movimiento con mucha más facilidad, porque no nos estaría provocando estrés mental. Por lo tanto, aunque estaríamos levantando cargas más pesadas respecto a las anteriores, en lugar de sentirnos más cansados y estresados, nos sentiríamos aún más relajados y llenos de energía, porque estaríamos “descargando” el estrés que habíamos acumulado antes. Deberíamos entonces reflexionar sobre el hecho de que nuestra mente no se estresa por el peso que levantamos o movemos, sino por la motivación que nos lleva a hacer ese movimiento y que nos hace decidir, aunque inconscientemente, asociar esa acción con un evento estresante o con un evento benéfico para nosotros. A nadie le gusta levantarse pronto por la mañana para ir al trabajo, pero es un hecho: por la mañana nos levantamos para ir a trabajar y no importa si lo hacemos con una sonrisa o resoplando, tenemos que ir de todas formas, no va a cambiar nada. Sin embargo, decidir estar bien sí que va a cambiar nuestras vidas, porque si sabemos que durante un cierto tiempo tenemos que ir al trabajo, que podría ser unos meses como podría ser años y años (para algunos incluso toda la vida en el mismo lugar de trabajo), entonces deberíamos entender que tenemos que cambiar algo dentro de nosotros, en el programa que hemos establecido para vivir nuestra vida. En pocas palabras, hay que asumir que durante un cierto tiempo tendremos que llevar a cabo algunas acciones que no nos gustan, en consecuencia, estamos decidiendo también pasar todo ese tiempo con un estado mental perjudicial para nuestra salud. Puesto que hay acciones durante el día a las que no podemos renunciar o que no podemos eliminar, debemos darnos cuenta de que no podemos desperdiciar todo ese tiempo para estar mal emocionalmente, por lo tanto, tenemos que decidir hacer frente a esos momentos aburridos con un estado mental más positivo, porque es la única oportunidad que nos queda. Si poner morros y quejarse puede servir de algo, entonces hagámoslo, pero si quejarnos y acabar estando mal todo el día no nos conduce a nada, entonces vamos a cambiar esta manera de vivir las situaciones y elegir vivirlas con más serenidad.

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Obviamente no es fácil ir a trabajar o hacer la limpieza de la casa con una sonrisa idiota en la cara, como si fuera lo mejor del mundo: sabemos que estas acciones son aburridas y agotadoras, pero tenemos que sentirnos motivados para hacerlas, porque nos conducirán a algo. Si nuestro trabajo realmente no nos gusta nada, lo odiamos y nos está amargando la vida, entonces dejemos de estar sometidos a jefes autoritarios y tengamos el valor de cambiar trabajo para encontrar algo que no nos haga sentir tan mal. Pero por lo demás, lamentablemente nadie nos paga por dormir, por consiguiente, hay que hacer algo en la vida y tenemos que vivir ese algo de manera positiva, porque nos quitará gran parte de nuestro tiempo y tenemos que permitirnos vivir bien esos momentos también. Por lo tanto, si consigues cambiar de trabajo y hacer el que más te gusta, ¡perfecto!, pero si sabes que durante un tiempo no vas a poder hacerlo, no lo desperdicies estando mal. El cambio que queremos para este mundo, hay que realizarlo en primer lugar con nosotros mismos. Si pensamos en la gente, podríamos creer que hay demasiada maldad en sus corazones, que hay demasiadas personas negativas, llenas de rabia, llenas de odio… pero ¿cómo podemos juzgarlas? Nos obligan a llevar una vida negativa, llena de sacrificios, de sufrimiento, de promesas que no se mantienen, de deudas y de problemas financieros por los cuales las familias no pueden vivir bien juntos porque cada componente está oprimido de la mañana a la noche. Es normal que, después de todo lo que estamos soportando, nos volvamos negativos, y no solamente otros, sino todos, porque nosotros somos exactamente como los demás, sólo que nos viene mejor darnos cuenta de los defectos de las otras personas en lugar de los nuestros. Cuando nos enfadamos estamos convencidos de tener razón, y no hay más que hablar, mientras cuando se enfadan los demás creemos que están exagerando y pensamos que podían haberlo evitado, aunque nosotros, en su lugar, habríamos reaccionado de la misma forma o incluso peor. Es justo porque somos personas que se enfadan, que odian, que tratan mal a otras personas, aunque no nos demos cuenta, que deberíamos empezar a cambiar dentro de nosotros mismos, y al hacerlo, otros tomarán nuestro ejemplo. No me gusta pensar en un mundo de paz y amor, donde las personas saltan felices cogidas de la mano diciendo te quiero a todos los que encuentran, creo que estas son fantasías causadas ​​por problemas psicológicos. Esto no quita el hecho de que estamos locos por permitir que el trabajo y nuestros problemas cotidianos tengan derecho a influenciarnos hasta el punto de que nuestro estrés y nuestra frustración recaiga sobre otras personas, descargándonos sobre ellos como si tuviesen algo que ver. La culpa no es de otros si tenemos obligaciones aburridas y pesadas, ellos también las tienen en otros campos.

Dado que todos tenemos obligaciones molestas y estresantes, tenemos que darnos cuenta de que la culpa no es de los que se levantan temprano por la mañana como nosotros, o de los que hacen sacrificios para conseguir sobrevivir. Si queremos ver el cambio en el mundo, ante todo vamos a empezar a cambiar algo dentro de nosotros: el sentimiento con el que nos levantamos por la mañana y enfrentamos nuestras tareas. Si levantarte de la cama nervioso y estresado sólo de pensar tener que hacer tus tareas mejora tu vida, entonces hazlo; pero si te das cuenta de que no la mejora en absoluto y que, al contrario, por la noche vuelves a casa aún más cansado y estresado, empieza a invertir el sistema, cambia de actitud, intenta vivir tu vida de manera más positiva. Como he dicho antes, si sabes cómo cambiar y mejorar tu vida entonces hazlo, pero si no lo sabes, si sabes con certeza que no puedes cambiar tus compromisos o huir de ellos, entonces llévalos a cabo con un estado mental más sereno. Acepta, por un momento, que puedes estar sereno también cuando realizas acciones pesadas y agotadoras, acepta que puedes vivir también esas horas de tu vida con una paz interior que te permite hacer frente a cualquier obstáculo, que te asegura no sufrir un derrumbe emocional. El estrés laboral está causando cada vez más víctimas, y esto no debe ser tomado a la ligera, porque está creando verdadero dolor en muchas personas, y no es sólo una expresión. Esto ciertamente no es culpa de personas débiles que se derrumban enseguida, sino que está causado por un enorme error de la sociedad que nos está enterrando. Pero esto no quiere decir que no tengamos que reaccionar también frente a este obstáculo, en lugar de rendirnos y dejarnos someter.

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Es difícil, pero tenemos que hacerlo por nosotros mismos, porque no podemos permitir que el trabajo o las tareas domésticas nos quiten todo ese tiempo en el que podríamos haber sido felices, convirtiéndolo en horas de sufrimiento físico y mental. Al cambiar la forma en la que vivimos ciertas situaciones, también cambiará la forma en la que nos relacionamos con las otras personas, por lo que nuestro carácter, nuestra personalidad, será más en paz consigo misma y transmitirá también a los demás el mismo sentimiento verdadero. No hay nada más verdadero que la paz, porque no se puede fingir, no se puede recitar. Puedes fingir una sonrisa, puedes recitar un bonito discurso, pero luego cuando vuelves a casa y estas solo contigo mismo, no puedes seguir fingiendo: en ese momento saldrá el verdadero tú, el que está angustiado y sufre, o el que está en paz consigo mismo. Los demás lo verán y tomarán ejemplo de él. Los seres humanos somos grandes expertos en la adaptación, nos adaptamos a las situaciones, y para ello tomamos ejemplo de aquellos que, inconscientemente, consideramos que se hayan adaptado mejor que nosotros. Por lo tanto, si nosotros damos ejemplos negativos, las otras personas tomarán el ejemplo negativo, pero si empezamos, a partir de este momento, a dar ejemplos positivos, los demás acabarán por tomar ese ejemplo. No se trata de imponer, no se trata de pedir que se comporten de una determinada manera… la mente humana está acostumbrada a seguir el ejemplo de los que nos rodean, y esta es la razón por la cual las personas a tu alrededor toman tu ejemplo todo el tiempo, sin que tú o ellos lo sepáis, porque su inconsciente se lo dicta. Desde el momento en el que decides cambiar como eres y mantener la promesa que te estás haciendo a ti mismo, otros seguirán su inconsciente que les pedirá seguir tu ejemplo y comportarse de manera positiva, como estás haciendo tú. Su inconsciente descubrirá que el mejor método para adaptarse es reaccionar ante las situaciones con un estado mental positivo, como lo estás haciendo tú, y por esta razón las personas a tu alrededor empezarán a comportarse igual que tú. Por eso el mundo ya está cambiando, porque las personas están decidiendo vivir sus vidas de manera positiva. ¿Son pocas? ¿Son muchas? No importa, tarde o temprano todo el mundo las seguirá.

Esto sucede gracias a una decisión interior que tendrás que elegir respetar cada día, será un compromiso más importante de cada uno de los deberes laborales, será una decisión que podrás poner por encima de todas las demás, porque te aportará un beneficio interior que no tiene límites. No es fácil entender este estilo de vida porque probablemente no tienes ningún ejemplo a tu alrededor, no hay personas que valoran sus vidas. Entonces sé tú un ejemplo a seguir para las personas que te rodean; necesitas poco para cambiar tu forma de pensar y la de los demás. Nos han obligados a vivir con un estado mental negativo, ahora nosotros podemos tomar el valor de decidir vivir con un estado mental positivo. No es fácil, pero es nuestra elección y somos nosotros los que tenemos que decidir si debe ser factible o imposible, nadie más puede elegirlo por nosotros; es nuestra vida. Cierto es que no hay que esperarse ver primero el ejemplo en los demás para después decidir seguirlo: ya hemos esperado demasiado y nos hemos dado cuenta de que ha sido una pérdida de tiempo; ahora nos toca a nosotros ser un buen ejemplo que seguir. Tal vez parezca extraño, pero muchas personas están listas para el cambio, simplemente están cansadas de tantas promesas que no se mantienen, porque nadie les ha explicado que el cambio debe iniciarse desde el interior y no desde el exterior. Puesto que probablemente tú también eres de la misma opinión, realiza el cambio dentro de ti, sin esperar que eso ocurra afuera. Si tomas conciencia de tu vida y te das cuenta de que no puedes desperdiciarla, sino que tienes que aprovecharla hasta el final, estarás empezando a cambiar tu estado mental acerca de tu vida y de esta manera notarás el inicio del cambio. Los acontecimientos positivos, casualmente, se acercarán más a ti, como si los estuvieras atrayendo. Sin duda, empezar a mantener un estado mental de calma durante las situaciones de rutina, será muy útil para ti y para los demás. Vivir siempre con una sonrisa no es fácil, pero tenemos que darnos a nosotros mismos una motivación para hacerlo, incluso durante los momentos aburridos o estresante como trabajando o haciendo tareas que no nos gustan.

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Si conseguimos superar las horas laborales con un estado mental más tranquilo, podremos volver a casa más serenos, relacionándonos con las otras personas con un sentimiento mucho más tierno y comprensivo. Continuamente permitimos que la inconsciencia tome el control sobre nosotros, arruinando nuestras relaciones, porque no sabemos gestionar las influencias externas que nos conducen a comportarnos negativamente frente a ciertas situaciones, y después nos arrepentimos. Durante el trabajo, nos justificamos con nosotros mismos por nuestro comportamiento impulsivo o pesimista hacia los demás, porque estamos trabajando y consideramos que es justo tener ese comportamiento dado que estamos atareados y, por lo tanto, bajo estrés. Cuando volvemos del trabajo, nos justificamos con nosotros mismos por nuestro comportamiento con la familia o con los amigos, considerando que es justo responder de esa manera, resoplar, quejarse por todo, ofender a los demás y lo que han hecho, porque acabamos de volver del trabajo y estamos cansados. Así por la noche antes de ir a dormir, nos justificamos por haber pasado una jornada idéntica a las anteriores, porque claro, no es nuestra culpa, son los demás que tienen que cambiar, no nosotros.

Encontramos cada día decenas de excusas con las que engañarnos a nosotros mismos, considerando que es justo estar mal durante nuestros días porque tenemos buenas razones para estarlo, por lo que tratamos de convencernos de que tiene que ser así y que desde luego no deberíamos cambiar. ¿Por qué estamos tratando de convencernos? ¿Exactamente quién nos empuja a hacerlo? En realidad, no estamos para nada justificados, porque todos estamos cansados, todos hacemos cosas que no nos gustan, pero esto no nos da derecho a estar constantemente cansados ​​y estresados, no debemos comportarnos así con nosotros mismos. Ni mucho menos nos da derecho a comportarnos mal con los demás como si fueran ellos la causa de nuestros problemas. Por lo tanto, si queremos un cambio en el mundo, deberíamos empezar analizando lo que hay que cambiar en nuestro estilo de vida. No va a suceder de inmediato, será un proceso que se desarrollará gradualmente, pero podemos empezar a probar, al menos intentar mejorar nuestro contacto con las personas que nos rodean. El primer paso es comenzar de inmediato, sin esperar a la mañana siguiente para empezar a hacerlo. La noche nos lleva a olvidarnos de los buenos propósitos, por eso, aunque hoy tengas una muy buena intención de hacerlo, mañana por la mañana podrías dejar de tenerla, porque durante el sueño te has olvidado de ese sentimiento que estás sintiendo ahora. La motivación se desvanece muy rápidamente, porque estamos oprimidos por miles de mensajes ocultos que tienen la intención de desmotivar nuestros buenos propósitos diarios para convertirnos todos de nuevo en unos deprimidos y estresados. Hay algo mal en el aire. Si empiezas inmediatamente con este buen propósito, es mucho más probable que mañana estés dispuesto a retomarlo y a intentar seguirlo. No te sobre-esfuerces, aprende poco a poco una nueva manera de responder a la gente después de haber razonado sobre cómo podrías hacerlo sin ningún tipo de ofensa o molestia. Estamos demasiado acostumbrados a creer que nuestras palabras no le hacen daño a nadie porque no tenemos la intención de hacerlo, y, sin embargo, nuestras palabras provocan dolor a muchísimas personas, porque estamos todos tensos como unas cuerdas de violín debido al excesivo estrés y esto nos hace irritables, susceptibles, y nos ofendemos con mucha más facilidad. Esta es la razón por la cual las palabras de los demás son tan hirientes, pero no lo hacen a propósito: están convencidos de haber dicho algo que jamás iba a resultar ofensivo, por lo menos en sus mentes. Nosotros también hacemos el mismo error. Si razonásemos más antes de reaccionar de manera impulsiva, podríamos resultar mucho más buenos, serios y confiables a los ojos de quien nos mira, porque seríamos capaces de reaccionar por decisión propia, y no de manera impulsiva como estamos acostumbrados hacerlo. Si razonamos más sobre las acciones que llevamos a cabo todos los días y sobre las palabras que decimos a la gente, poco a poco, vamos a mejorar nuestro programa de cómo ponernos ante las situaciones. Tenemos que razonar sobre factores de nuestros días más y más grandes, para tomar conciencia de cómo nos estamos comportando con los demás. No nos rindamos enseguida, no nos dejemos invadir por el desánimo.

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Durante nuestros días se producen constantemente acontecimientos que no estaban previstos, como simples pérdidas de tiempo, hasta situaciones aburridas y molestas. Estos serán los primeros que querrán hacernos perder la paciencia, pero a partir de ahora vamos a intentar no perderla, contener nuestras ganas de dejarnos llevar por la impulsividad y tomar el control de la situación sin que se nos vaya de las manos. Tenemos que darnos cuenta de que queremos cambiar y ser más positivos para así motivarnos a no perder la calma y mantener un estado mental de serenidad. Al principio será un ejercicio difícil, pero si decidirás seguir haciéndolo, te darás cuenta de que mantener la calma, en muchísimas situaciones, va a impedir que tu día se concluya de manera desastrosa y llena de peleas en casa. Y no sólo, también te permitirá ser una persona mucho más decidida y fiable a los ojos de los demás, porque sabes mantener bajo control las situaciones más complejas, y te admirarán porque ellos en tu lugar no hubieran sido capaces de hacerlo; aunque a ti te parezca poco y pensarás que nada ha cambiado, porque en tu cabeza estarás haciendo un esfuerzo para no enfadarte, pero en los hechos reales no te has enfadado y has mantenido la calma. Por eso, todos te verán por lo que has hecho: has sido superior a los obstáculos y los has superado con éxito. Serás el ejemplo que seguir. Por lo tanto, no importa cuántas veces vayas a enfadarte y perder la paciencia antes de conseguir aprender el autocontrol sobre el pensamiento positivo, pasará muchas veces, pero si tú decides intentarlo hoy mismo, al menos intentar cambiar tu actitud para que sea más positiva y razonable, en lugar de ser impulsivo y fácilmente influenciable por los acontecimientos externos, entonces conseguirás realizar un cambio en ti que los demás notarán. Te darás cuenta de cómo, llegando a ser positivo en la manera en la que vives tu día y en la manera de responder a la gente, las personas empezarán a amarte más, apreciándote y mostrándote siempre más su afecto. Te rodearás de acontecimientos positivos si tú primero pondrás en marcha este proceso, que se llama pensamiento positivo. Encuentra cada día una motivación para levantarte por la mañana con serenidad y pasar un día tranquilo, a pesar de todos los compromisos y obligaciones estresantes que querrán hacerte derrumbar como todos los otros días. Hoy es un día diferente porque estás tomando conciencia de quien eres y de cómo puedes cambiarte a ti mismo y a los demás. Mantén un pensamiento tranquilo, decidiendo volver a casa sereno sin parecer demasiado estresado como en el pasado. Delante de ti está el futuro y puedes decidir que sea positivo, pero la decisión tienes que tomarla si quieres que esto suceda. Toma el control, se consciente y permite el cambio que has deseado durante tanto tiempo, porque ahora puede realizarse.

Fin de página 6 de 6  Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/17574

 

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