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3 – Qué es la Meditación (parte 1)

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La Meditación es un momento en el que te das cuenta de estar vivo, mientras que todos los demás a tu alrededor se ven sofocados por el trabajo y por los problemas. A pesar de que todos los que estamos aquí escribiendo y leyendo o escuchando, sabemos que estamos vivos, en realidad se trata de una conciencia débil, porque no respetamos nuestras vidas y a nosotros mismos todo lo que deberíamos. Los únicos momentos en los que nos damos cuenta de que queremos vivir o queremos sentirnos vivos, ocurren cuando nos encontramos frente a una prueba que nos asusta, que nos hace creer que estamos a punto de morir, aunque no tengamos ninguna pistola en la cabeza. Todo lo que nos da miedo nos hace pensar en lo mucho que queremos vivir. Esto se debe a la rutina que durante el día nos sofoca por nuestra propia decisión, y en lugar de disfrutar de la vida y ser felices con lo que somos y lo que tenemos, perdemos el tiempo pensando en los problemas, en nuestros fracasos, en lo que más nos hace sentir mal. Desperdiciamos nuestro valioso tiempo para morir adentro, aunque en nuestro cuerpo seguimos estando vivos. ¿Esto no es un poco extraño? Estamos vivos y sin embargo nos matamos por dentro. La Meditación es decidir sentirse vivos en cada momento. Sentirse vivos es una sensación maravillosa porque te hace entender que estás en el lugar adecuado en el momento adecuado, no te hace sentir que sobras, no te hace sentir inoportuno ni mucho menos nacido por error o con un destino cruel.

Sentirte vivo te hace comprender que estás aquí porque es así como debe ser y finalmente puedes sentirte en paz contigo mismo. No hay ningún cotilleo ni palabra de otros que pueda hacerte sentir tan mal como tu proprio juicio negativo. El problema es que desde pequeños nos enseñan a tener que respetar la vida sólo cuando está a punto de acabarse. Esto lo vemos en las personas que tenemos a nuestro alrededor –  de hecho, nos damos cuenta de querer pasar más tiempo con alguien sólo cuando está a punto de morirse – y en las situaciones internas, porque valoramos nuestra vida sólo cuando un obstáculo nos pone a prueba o cuando alguien nos amenaza con quitárnosla. Todo esto es una pésima manera de vivir, porque desperdiciamos cada momento de nuestras vidas pasándolo negativamente, y sólo cuando estamos a punto de perder aquello que nos importa, de repente nos damos cuenta de lo mucho que hubiésemos querido utilizar nuestro tiempo para disfrutarlo más. Antes de pensar que la Meditación es una técnica en la que te sientas y te relajas, tienes que darte cuenta de que la verdadera Meditación es decidir estar vivo mientras tienes todo el tiempo para vivir. No todas las personas son conscientes de estar vivas. Muchas de las que nos rodean se comportan como robots: son esclavos de la rutina porque trabajan, regresan a casa y se ponen a mirar la televisión, luego comen, y después duermen. No tienen una verdadera vida. Ellos siguen un programa que otros les han impuesto y esto es difícil de entender si no observas a los demás, en vez de seguir mirándote los pies, porque no te das cuenta de que todo el mundo se mueve por una voluntad que ya no les pertenece. Si miras a tu alrededor ves a la gente que se mueve y realiza acciones, aunque en el interior está durmiendo. Casi parece ver a un trabajador que, agotado por el cansancio, se queda dormido en la fábrica mientras que sus manos siguen trabajando, aunque ya no esté consciente, porque el cuerpo puede moverse y realizar acciones predefinidas incluso sin la necesidad de quedarnos despiertos. En el pasado esto ocurría por el excesivo trabajo, hoy ocurre por la excesiva inconsciencia.

La Meditación es una práctica que siempre nos ha pertenecido, aunque en la actualidad su nombre puede que no nos resulte familiar ya que nos hemos dejado sofocar por el excesivo estrés moderno. La Meditación es, ante todo, un estado mental, y después, una técnica. Practicarla es muy importante, porque solamente la teoría no es suficiente para que nos ofrezca sus beneficios. Realizar una buena sesión requiere antes que nada la decisión interna de querer practicarla, porque nos ofrece un estado de Libertad mental de los programas y de todas las cargas que nos echan encima que no es fácil reconocer y entender inmediatamente el significado de esta sensación. La práctica meditativa nos hace estar vivos en cuerpos vivos, porque eso es lo que somos, sólo que demasiadas veces se nos olvida. Si eres alguien que ya conoce y lleva practicando la Meditación durante mucho tiempo, todo será más fácil y podrás leer las siguientes páginas con más soltura, mientras que si eres una persona que no ha tenido nunca experiencia ni conocimientos teóricos acerca de la práctica meditativa, ha llegado el momento de tomar confianza con este momento de bienestar mental y físico. Hoy en día el relajamiento se considera a menudo como algo para tomar a la ligera, incluso pensando que el bienestar sea algo que no nos debe pertenecer porque es aburrido e inútil. Estaré feliz de demostrarte lo contrario.

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Estar bien no significa estar perdiendo el tiempo, en cambio estar mal sí, porque nos hace desperdiciar realmente muchas ocasiones, tirándolas directamente a la basura. Quiero que entiendas qué es realmente la Meditación, y que no la interpretes como “algo para unos pocos”, para elegidos, o para aquellos que no tienen nada que hacer. Descubriéndola en la manera adecuada tendrás muchas más ganas de ponerla en práctica e incorporarla en tu vida. No te pongas prisa para obtener todo de inmediato si ni siquiera sabes lo que quieres lograr con todo esto. Por lo tanto, relájate, tómate tu tiempo y poco a poco vas a mejorar tu vida y tu manera de vivirla. Te invito a experimentar una primera muestra de lo que es la verdadera Meditación que quiero enseñarte. Probablemente para ti sea la primera vez, por lo que empezaremos desde la base más simple hasta llegar a la técnica más profunda y concentrada. El propósito de esta Meditación es el bienestar mental y, por lo tanto, la relajación, que es el primer objetivo que debemos alcanzar. Sin esto, la Meditación no funcionará tanto como debería, con el riesgo que termine reduciendo a la mitad su eficacia y resultar casi inútil. El paso más difícil pero también el más importante es aprender a relajarse; una vez que lo hayas aprendido, el resto será un paseo. Estamos a punto de comenzar una sesión que durará 10 minutos. Te guiaré todo el tiempo, mostrándote los pasos que tendrás que seguir para completar una magnífica experiencia de Meditación. Dedica por lo menos un minuto a poner en práctica cada entrega.

 

Ponte cómodo y relájate.

 

Concéntrate únicamente en mis palabras…

 

No pienses en nada, elimina cualquier pensamiento que en este momento no te sirve.

Concéntrate únicamente en tu relajación.

 

Respira… y concéntrate en la profundidad de tu respiración.

 

Presta atención a cada respiración…

 

Empieza a respirar profundamente, con calma… respira con el estómago.

 

No pienses en nada…

 

Siente como los músculos del cuello se aflojan… y relájalo.

 

Relaja los hombros…

 

Relaja los músculos de la cara…

 

Concéntrate solamente en los latidos de tu corazón y relájate…

 

Siente como palpita…

 

Siente tu corazón como nunca lo has sentido antes…

 

Respira… y siente como te estás relajando…

 

Relaja el cuello…

Los hombros…

La cara…

 

Ahora relaja la espalda…

 

Ahora…

Relaja la mente…

 

Siente la ligereza que se crea en tu mente…

 

Siente lo placentero que es relajarse … y no pensar en nada…

 

Te hace sentir… por un instante… vivo….

 

Por un instante más… solamente un instante… siéntete feliz de estar aquí… en el presente…

 

Tómate este momento… no te vayas de inmediato…

es tan bonito estar contigo mismo…

 

Relájate… tu cuerpo te lo pide… tu mente te suplica…

 

No seas tímido… después de todo… sólo estás tú contigo mismo…

 

Relájate un poco más … respira profundamente…

 

Te agradezco… por haberme permitido relajarte…

 

Ahora estás preparado para abrir los ojos… en todos los sentidos.

 

Esto fue sólo una muestra de la Meditación, y espero que haya encendido dentro de ti un pequeño deseo de querer relajarte más a menudo, porque como has podido constatar, no hay ninguna razón por la que no deberías hacerlo. Si lo deseas, practica nuevamente esta sesión de relajación, hasta que no te sientas preparado para avanzar con el paso siguiente. Te espero.

Fin de página 4 de 4.  Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4454

 

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