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5 – Meditación – El Silencio Mental (parte 2)

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En la anterior sesión de Meditación has aprendido dos lecciones importantes:

la primera es que cualquiera puede meditar, ya que no existe ningún bloqueo que impide que algunas personas lo hagan o que hace que otras sean más capaces. Es tan simple como sentarse y relajarse, y con eso sería suficiente. La segunda es que no hay nada difícil, extraño, peligroso o que pueda asustarte: has meditado con la sesión anterior y como ves, lo conseguiste sin ninguna dificultad. Ahora que has derribado los prejuicios de la Meditación podemos seguir adelante.

Las razones por las que deberíamos meditar todos los días son muchas: cada día tenemos mil pensamientos en la cabeza, frustraciones e indecisiones y estamos bombardeados por los pensamientos que nos recuerdan lo que tenemos que hacer durante toda la jornada. El problema es que nos dejamos consumir por las múltiples actividades que se activan en nuestro cerebro, hasta olvidarnos de lo que es realmente importante. Como todos, cada uno de nosotros está lleno de tareas que tiene que hacer todos los días: tenemos que ir a trabajar, limpiar la casa, cocinar, cuidar a los niños si tenemos etc., por lo que nuestros días terminan sin obtener nada nuevo. Esto es un problema: ¿Cómo podemos pensar en realizarnos si no cambiamos la rutina de nuestra vida? Tenemos mil ideas en nuestra cabeza: nos gustaría viajar, abrir nuestro propio negocio, o bien escribir un libro o tener éxito en un determinado ámbito, pero a medida que pasa el tiempo seguimos dejándonos engañar por la rutina habitual, que a partir de la mañana a la noche nos encierra en un círculo continuo del cual no conseguimos salir. Si empezamos a dejar a un lado algunos pensamientos que no son realmente importantes, para hacer espacio a los que nos llevan a realizarnos, nuestra vida evolucionaría. La palabra “cambio” muchas veces asusta a la gente, porque se piensa que cambiar tu vida significa dejar de lado a tu familia, ignorar a tus hijos o hacer acciones arriesgadas como dejar un trabajo que te permite mantenerte. El cambio quiere ser positivo para la persona que lo hace, no el contrario, por lo tanto, cambiar quiere decir eliminar las cargas de tu vida y así hacer espacio para las satisfacciones. Los hijos no son una carga, por lo que nadie tiene que dejarlos de lado, pero se puede cuidarlos y realizarse personalmente en la vida llevando a cabo las dos acciones a la vez, porque una cosa no excluye la otra. Lo que importa es simplemente la organización: cuanto más una persona es capaz de organizarse, tanto más consigue llevar adelante sus objetivos con el pasar del tiempo, a pesar de tener una familia a la que cuidar, una vida social, un trabajo exigente, o cualquier problema que le quita tiempo.

Es muy difícil crear una agenda organizada de todo lo que tenemos que hacer si ante todo no encontramos el orden primero en nuestra mente. El punto principal en el que todos debemos trabajar es precisamente el de poner orden en nuestras cabezas. ¿Qué quieres hacer hoy? Obviamente empezarás a pensar en miles de trabajos que deberías hacer, a sabiendas de que, llenándote de tareas, acabarás la jornada sin hacer ni una. Esto te llevará a decir que nunca lo conseguirás, que hasta que tengas ese problema/distracción en tu vida no podrás ocuparte nunca de ti mismo. Si se trata de los hijos, pensarás que hasta que no sean mayores no podrás realizarte en lo que te apasiona porque te quitarán todo tu tiempo y que tu destino, como padre, es el de fracasar en el resto de los proyectos como si tuvieras que arrastrar una cruz sobre la espalda para siempre. No es así. Existe una técnica utilizada desde hace milenios, que ayuda a la mente de una persona a dejar a un lado todos los compromisos de poca importancia, para resaltar los que son realmente importantes para nuestra realización. No es una fórmula mágica como en una película de animación en la que, con pronunciar ciertas palabras, te teletransportas a un nuevo mundo donde tu vida es totalmente distinta; se trata simplemente de relajarse. Hoy en día, todo el mundo habla de esta técnica, pero cada uno la reinventa como más le gusta, lo que hace que parezca casi una novedad de esta época. En realidad, la Meditación es una técnica muy antigua que nos permite relajar nuestra mente para que funcione mejor, utilizada por los antiguos desde los albores del tiempo.

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Las personas que la utilizan pueden decidir ir mucho más allá de la simple relajación, pero esta es una decisión personal que cada uno de nosotros debe hacer por sí mismo: el objetivo principal es poner orden en tu mente, para que así puedas ponerlo en tu vida. Podemos imaginar nuestra mente como un gran recipiente lleno de información, tan lleno que cada concepto se pondrá uno encima de otro, todo para que tú le hagas caso primero. Es como si hubiera una gran batalla dentro de tu cabeza, donde cada información está convencida de ser la más importante, por lo que van a luchar entre sí para ganar tu atención. Estas son todas las actividades que tendrías que haber hecho o que te gustaría hacer, pero que has dejado a un lado diciendo la típica frase “un día las haré”. ¿Cuántos proyectos has pensado en querer realizar, pero se han quedado en la mitad porque decías “ya los haré en un futuro”? Pues bien, todos estos proyectos están ahora presentes en tu mente, rebelándose y dándose golpes entre ellos para que sean los primeros en ser elegidos y tú, por fin, puedas acabarlos. Cada día, estos proyectos te machacan y te impiden tener una mente libre de problemas, dejándola en un caos total. Al hacer esto, no llevarás a cabo las actividades que realmente son las más importantes para ti, sino que harás las primeras que has notado porque son las que han golpeado más fuerte que las otras: pero esto no quiere decir que sean las más importantes, simplemente son las más pesadas. El cerebro humano es un ordenador increíblemente poderoso que la ciencia quiere tratar de imitar, pero no tiene ninguna posibilidad de conseguirlo, porque los seres humanos somos capaces de reaccionar a nuestros pensamientos, asociarlos a sentimientos y recuerdos, hasta somos capaces de decidir y de repente cambiar el camino de nuestra vida por completo, incluso modificando nuestra manera de pensar.

Un robot no puede hacerlo porque fue creado para obedecer, pero nosotros no somos robots. Nuestras habilidades mentales nos permiten decidir qué hacer con nuestras vidas, tomando conciencia de lo que es realmente importante para nosotros y distinguirlo de lo que creemos ser importante sólo porque alguien nos ha obligado a creer que lo sea. Otras veces seguimos a la masa, porque si todos eligen un determinado camino y nosotros somos los únicos que no lo hacemos, acabamos comportándonos como ellos para no sentirnos diferentes y ser aceptados por la sociedad en la que vivimos. Sin embargo, tenemos la suerte de poder transmitir nuestros conocimientos a nuestros hijos, que a su vez los transmitirán a nuestros nietos, que los difundirán entre sus seres queridos, asegurándonos de que algo importante nunca termine siendo olvidado.

La Meditación es la clave para permitir que cada persona se sienta bien consigo misma, sin tener que seguir los esquemas que los que están por encima de nosotros nos obligan a seguir, o hacer algo que no nos gusta. La Meditación es el espejo que nos hace mirarnos directamente a los ojos y decir “Esto es lo que soy, se me había olvidado. ¡Creía que era idéntico a los demás!”. No debemos asociar la Meditación con quienes la practican: no necesariamente tenemos que querer convertirnos en monjes budistas que renuncian a su vida social para dedicar su tiempo a esta práctica, porque nadie nos obliga; no tenemos que pensar que la Meditación nos empujará a ser profetas o exaltados del peace and love si dentro de nosotros no nos sentimos compatibles con ese camino. La Meditación sólo es una técnica que no va a decidir en tu lugar, porque eres tú el que decide cómo utilizarla y qué quieres llegar a ser a través de ella. ¿Acaso tu coche decide dónde llevarte? No, eres tú el que lo conduce. Por la misma razón, eres tú el que tiene que decidir hacia dónde tu vida tiene que llevarte, y no al revés.

Personalmente, practico la Meditación porque me ayuda a centrarme en lo que es realmente útil para mi vida, desviando la atención de lo que sería solamente una pérdida de tiempo, aunque en un principio pueda parecer algo cautivador. Empecé con el primer nivel que se llama Meditación sin pensamientos, para seguir con el nivel más alto que se llama Meditación sobre los chakras. Esta fue mi decisión personal y cada uno debe elegir por sí mismo lo que considera la mejor opción para su vida.

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La Meditación no es algo extraño, peligroso o misterioso, sino consiste simplemente en relajar tu mente y tu cuerpo. No importa si eres ateo o religioso, ya que la relajación sin pensamientos no tiene nada que ver con el culto o con la fe. Cualquier persona puede practicar la Meditación porque es una decisión personal que también se puede utilizar simplemente para relajarse y para obtener bienestar físico. No es obligatorio utilizarla para buscar a Dios o desarrollar las habilidades psíquicas, si no es el verdadero interés de la persona que la practica: se trata simplemente de una técnica, eres tú el que decide el objetivo que quieres alcanzar a través de ella. Yo he decidido utilizar el segundo nivel para también encontrar mis respuestas y evolucionar espiritualmente, pero esta es mi elección personal y tú tendrás que hacer la tuya.

El primer nivel de Meditación se basa en la relajación sin pensamientos. Permanecer en un estado de silencio mental no es una técnica simple a primera vista, ya que nos pide que hagamos algo a lo que no estamos acostumbrados: vaciar nuestra mente de cualquier tipo de pensamiento. No tienes que malinterpretar la técnica del silencio mental creyendo que, de ahora en adelante, para toda tu vida, tendrás que dejar de reflexionar, convirtiéndote en una persona que carece de inteligencia. El silencio mental quiere indicar aquella relajación mental que puedes efectuar por tu decisión personal en cualquier momento en el que lo sientas necesario, por ejemplo, cuando tienes la cabeza llena de mil cosas que hacer, y de tantos pensamientos te está entrando dolor de cabeza: en ese momento puedes decidir relajarte y dejar de pensar.

El ser humano es mucho más unido a la meditación que a la sociedad moderna que nos rodea. Es algo natural para nuestro cuerpo que simplemente se nos olvidó hacer. Cuando éramos niños, era natural correr, hacer el pino, retorcernos hasta llevar nuestro cuerpo al extremo y hacer algunos movimientos que, de adultos, no podemos ni imaginar. Sin embargo, el cuerpo está diseñado por su naturaleza para hacer esos movimientos: de hecho, cuando éramos niños éramos capaces de hacerlos sin ningún problema.

El hecho de que ahora nuestro cuerpo se haya oxidado y que ya no logremos hacer una voltereta no significa que sea un movimiento poco natural para el ser humano, porque sería solamente una excusa para no admitir que el problema está en el escaso entrenamiento, debido a nuestra pereza.

Del mismo modo, el silencio mental no es algo innatural, sino algo que de niños hacíamos normalmente y solamente después, poco a poco, nos hemos olvidado de mantener esa capacidad activa, hasta que nuestros músculos de la mente han terminado por atrofiarse. Cuando nos daremos cuenta de que no es nada extraño, sino completamente natural, será mucho más fácil de aceptar este nuevo hábito en nuestra vida.

La práctica de la Meditación funciona porque, incorporándola a nuestra rutina, nos permite ser cada vez más conscientes durante nuestros días. De este modo, nos daremos cuenta de lo que queremos hacer y seremos capaces de distinguirlo de lo que, según otros, tendríamos que hacer: se trata de una diferencia que no todo el mundo sabe reconocer porque estamos acostumbrados desde la infancia a que los deseos de los demás se conviertan automáticamente en nuestros. Muchas personas son sólo la representación de sus padres, de sus profesores o de sus amigos, pero no son ellos mismos. El silencio mental poco a poco te llevará a reconocer y distinguir lo que realmente eres de esas máscaras con las que te habías identificado, sólo porque te han sido impuestas tan bien que tú ya no eras capaz de reconocerlas como algo externo, acabando por implementarlas en tu personalidad.

El silencio mental te permite reaccionar y separar lo que no es tuyo para saber quién o qué eres realmente TÚ: algo increíblemente poderoso respecto a la idea que te habías hecho de tu imagen.

Así que vamos a empezar con el primer paso de la Meditación: si lo deseas, puedes realizarla en este instante, siguiendo mis indicaciones paso a paso. Siéntate en una posición cómoda, lejos de cualquier distracción y ruido posible, claramente no te pongas a meditar delante del televisor encendido.

Una vez que ya estás cómodo, ponte un temporizador de 10 minutos, para que sepas con certeza que no tendrás que molestarte en mirar a la hora para saber cuánto tiempo ha pasado, porque el temporizador mismo te avisará cuando se acabe el tiempo.

Cuando estés listo, inicia el temporizador.

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Todo lo que tienes que hacer a partir de ahora es concentrarte únicamente en tu respiración. Sin contarlas, sigue cada inhalación y exhalación, como si empezaran a ralentizar.

 

Respira y concéntrate únicamente en tu respiración.

 

Siente el aire que entra en los pulmones…

 

Imagina poder ver tus pulmones que se ensanchan, alimentándose de oxígeno puro.

 

A tu alrededor no hay nada más que luz, que estás respirando en el interior de tus pulmones.

 

Imagina respirar luz blanca que llena tus pulmones, haciendo que te sientas bien.

 

Ralentiza tu respiración y haz que sea más profunda…

Siente como todo a tu alrededor se está desacelerando…

 

Ya no existe ningún tipo de prisa, existe solamente una respiración lenta y consciente.

 

Concéntrate únicamente en tu respiración.

 

Siente como tus hombros se relajan, no los tengas tensos.

El cuello se relaja, la cabeza se suelta, aunque se mantiene derecha.

 

Los brazos se vuelven pesados…

 

Las piernas siguen…

 

Y todo el cuerpo se vuelve pesado… se está relajando, como para conciliar el sueño.

 

 

Cualquier pensamiento carece de importancia, no hay ningún pensamiento más importante ahora, excepto querer relajarte.

 

Imagina respirar luz blanca que entra y se expande dentro de tu mente.

 

Tu mente se vuelve ligera, libre, se llena de luz, no hay ningún obstáculo que impide la entrada de luz.

 

Relájate, concéntrate únicamente en el bienestar que estás sintiendo.

 

A partir de este momento, hasta el sonido del temporizador que indicará el fin de la sesión, relájate cerrando los ojos, sin pensar en nada, concentrándote únicamente en el bienestar que estas sintiendo.

 

Cuando el temporizador haya sonado, podrás abrir los ojos y leer la continuación del texto que sigue.

 

¿Cómo te has sentido? Puedes hacer esta técnica las veces que quieras: no tiene ningún tipo de contraindicación, al contrario, cuanto más la practiques durante tus jornadas, más te darás cuenta de que, por casualidad, tu manera de razonar funcionará mejor. Obviamente, no se trata de una casualidad: si dejas que tu cerebro tenga un momento de respiro sin tener que pensar en mil problemas, le estás permitiendo conectar mejor las sinapsis en el verdadero sentido de la palabra, y así encontrar más rápidamente la solución para cada problema. Notarás la diferencia, como antes eso te resultaba mucho más difícil de hacer. La solución debe ser inmediata y cuando eso no ocurre es porque la mente está demasiado estresada para comprender de inmediato la manera de resolver un determinado problema. Meditar ayuda nuestra atención a centrarse únicamente en su increíble capacidad de encontrar soluciones en un santiamén, dejando a un lado momentáneamente todos los otros pensamientos que, por el momento, no son sino un estorbo. La Meditación hace precisamente eso: dar un respiro a nuestro cerebro para que luego pueda funcionar mejor. No hay nada más sano y normal de la relajación, por esta razón, mi consejo es practicarla por lo menos una vez al día, todos los días. Si además de la relajación, estás buscando algo aún más profundo, como una conexión contigo mismo o con Dios, entonces te interesará leer también la Meditación sobre los chakras. La Meditación sin pensamientos será mucho más útil de lo que te puedas imaginar, sobre todo cuando necesitarás separarte de pensamientos molestos y dolorosos para ti mismo, de los que no consigues librarte. Aprenderás a utilizar esta técnica para tu ventaja, hasta que nada podrá hacerte daño nunca más: será tu arma secreta.

Fin de página 6 de 6. Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4274  

 

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