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3 – No estás aquí por casualidad…

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Siempre me han preguntado:

 

“¿Por qué la gente no entiende que Dios existe? ¿Por qué la gente no cree en el Alma y en la capacidad de vivir otra vida después de la muerte? ¿Por qué la gente está convencida de que todo lo que ven es real sin ni siquiera cuestionarlo? ¿Por qué la mayoría no cree en estas cosas o no las comprende?”.

La respuesta puede parecer obvia, pero no todos somos iguales, ya que no todos están preparados para conocer y aceptar la verdad. No tengo intención de catalogar a las personas con unas etiquetas, pero me gustaría simplemente hacer comprender la diferencia entre los que siguen evolucionando y buscando la verdad de vida en vida y aquellos que no están para nada interesados en conocerla ni mucho menos en comprenderla. Hay personas que están preparadas y empeñadas a querer saber ciertas informaciones, y otras en cambio no. Podemos dividir a la gente según tres maneras de pensar:

1 – Aquellos que no creen en nada y como tales no quieren que alguien crea en todo lo que puede definirse como “paranormal” o “espiritual”. Ellos están extremadamente convencidos, dentro de su escepticismo y de sus ideales, de poseer la única verdad absoluta y pretenden que todos los demás en el mundo piensen como ellos. Si alguien piensa de manera distinta, lo identifican inmediatamente como un “loco”, tratándolo como si fuera estúpido, sin darle la más mínima oportunidad de ser escuchado y conversar. Paradójicamente, una parte de estos escépticos son religiosos convencidos que creen en el Sacerdote, pero no en el verdadero Dios, ya que están convencidos de que para comunicarse con Dios es realmente necesario pasar por la voz del Sacerdote, y que de lo contrario no se podría comunicar directamente con Él. Sin embargo, al mismo tiempo se olvidan del verdadero objetivo y dejan de lado la comprensión de Dios. Muchos otros son completamente escépticos, no por un ideal sino por pura pereza, porque creen que encontrar respuestas es demasiado agotador. Por lo tanto, según ellos es mejor convencerse – y convencer a los demás – de que nada más existe a parte de lo que ya se sabe. Independientemente de si este tipo de personas tienen razón o si saben perfectamente que están equivocadas, seguirán imponiendo sus pensamientos incluso a costa de sofocar los de los demás, porque están convencidos de que nada existe, o de que existe solamente si primero lo confirman ellos de primera mano.

2 – Después encontramos a los que dicen que no creen en nada, más por miedo o porque no han tenido experiencias importantes que les hicieron cambiar de idea, pero que no tienen ningún interés en imponer sus opiniones a los demás. De hecho, no se enfadan con quienes, en cambio, creen y hablan sobre temas espirituales. Podríamos definirlos como unos “agnósticos inofensivos” porque, a pesar de tener una mente cerrada, aceptan la diversidad y la mentalidad abierta de los demás, sin la obsesión de querer imponer sus creencias. Podemos añadir a esta categoría de personas también a los que escuchan el pensamiento y las experiencias de los demás, y tal vez creen que estas experiencias son reales, pero aun así no están interesados ​​en profundizar en este tema, aunque lo acepten y lo respeten.

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3 – Por último, están aquellos que muestran una gran sed de conocimiento, que a veces están dispuestos a satisfacer cueste lo que cueste. No todos se dan cuenta de ello de inmediato: hay quienes han estado profundamente interesados en todos los temas espirituales desde la infancia y quienes, en cambio, se han dado cuenta solamente con el pasar de los años de estar intrigados por un tema en particular. Sin embargo, todos ellos tienen unas características en común: no les importa lo que otros digan, porque siguen su curiosidad, que a veces es una verdadera sed, hasta que alcanzan las respuestas que querían obtener. No importa si alguien está en contra y trata de hacerles cambiar de opinión, porque este tipo de personas quiere conseguir respuestas y las buscará hasta que las encuentre. Una parte de ellos ya es consciente de lo amplio que es el mundo espiritual, por lo que decide abrir su mente a la mayor cantidad de información posible sobre los temas más variados. Otra parte está más limitada en su búsqueda, porque está interesada solo en un asunto determinado o en una pequeña área, probablemente porque son los únicos temas sobre los que tiene experiencias de primera mano y busca una explicación sobre lo que le ha ocurrido. Sin embargo, con el tiempo estos últimos podrían descubrir que, aparte de ese tema específico, hay muchos más que podrían atraer su atención y abrir sus mentes a múltiples campos espirituales. En cierto sentido, es como si una persona hubiera pasado su vida buscando a Dios, pero durante la búsqueda hubiera empezado a descubrir que más allá de su presencia también hay algo más, como la posibilidad de reencarnarse y, por lo tanto, vivir una vida después de la muerte; lo que es muy distinto de lo que la religión nos ha enseñado.

 

Una vez explicadas estas tres categorías de personas – que obviamente son mucho más amplias y complicadas que el breve resumen simplificado y abreviado que he hecho para evitar extenderme – podemos decidir dividirlas con dos términos mucho más simples: quién es espiritual y quién no es espiritual. Los dos primeros tipos de individuos que he descrito son aquellos a los que yo defino como Gaia’s Low, es decir personas que no se preocupan por descubrir la verdad a través de hechos concretos y que quieren vivir su rutina sin que aparezca ninguna novedad. Han decidido cerrar su mente que está radicada en lo que ven con los ojos físicos y, por lo tanto, su perspectiva queda extremadamente reducida. Además, están decididos a continuar por ese camino, por lo que no son lo que se puede llamar una “persona espiritual”. Por otro lado, la tercera descripción puede identificar qué es una persona espiritual, es decir, quienes – sin siquiera haberlo decidido abiertamente – han empezado a buscar respuestas a sus muchas preguntas, escuchando cada vez más a su instinto que los llevó a seguir un camino espiritual. A diferencia de lo que uno piensa, no todos nacen con las ideas claras, con un sexto sentido súper evolucionado y con un interés hacia todo lo que está “oculto”: muchos de ellos nacen y crecen como la gente común, pero con un sentimiento interno de querer descubrir algo que, racionalmente, incluso ellos no saben explicar. En el fondo perciben que deben buscar las respuestas a esas preguntas que tal vez ni siquiera saben que tienen. No todos sienten la necesidad inmediata de estudiar los temas espirituales y conocerlos todos, de hecho, siempre se empieza a interesarse a uno o pocos temas, que luego puede que te lleven a descubrir nuevos conocimientos incluso fuera de tu área de interés inicial. Después de todo, cuando comienzas a conocer el mundo espiritual, o mejor dicho el mundo real, te das cuenta de que una pequeña información ya no es suficiente para llenar tu sed, porque quieres saber más y una cosa te lleva a otra. A pesar de la rutina y todo lo que les quita tiempo cada día, estas personas sienten dentro de ellas un fuerte impulso a buscar algo, quieren conocer y aprender siempre más, podríamos decir que tienen tanta hambre de conocimiento que no se sienten satisfechos con el primer mordisco, como ocurre a mucha gente.

 

Por lo tanto, existe una divergencia considerable entre quién podríamos definir “espiritual” y quién, en cambio, “no espiritual”. Los que podemos llamar espirituales son personas impulsadas por el deseo de descubrir y evolucionar. En realidad, estas personas ya son más evolucionadas en muchos aspectos comparado con la gente común, aún sin saberlo o sin darse cuenta, y es por eso que sienten que quieren seguir descubriendo: porque siguen su instinto en lugar de ir con la corriente, es decir “lo que tienes que hacer porque todos lo hacen”. Los espirituales no hacen algo solamente para seguir a la masa, por lo que no dejan de buscar respuestas solo porque generalmente la masa no busca respuestas.

Los “no espirituales” no sienten esta fuerte necesidad de conocer.

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Algunas veces podrían mostrarse interesados y curiosos durante un tiempo, pero para ellos el conocimiento no es necesario porque es solo un pasatiempo que abandonan y olvidan enseguida. La verdadera razón de esto es que no están preparados para comprender y aceptar que la realidad que siempre han conocido como verdadera esconde muchas más rarezas y falsedades de lo que imaginan, por lo que sienten repelencia hacia los conocimientos superiores. No tienen ganas de descubrir la verdad, por eso aceptan voluntariamente dejarse llevar por las mentiras.

 

Si estás aquí es porque tú estás preparado para conocer. No es una casualidad que tú estés aquí leyendo estas palabras. Tú estabas buscando la verdad. Dentro de ti había algo que gritaba, te impulsaba a buscar, algo que quería explotar y decirte: “¡Está allí, está allí!”, pero tú no estabas preparado para escucharlo, tenías demasiado miedo o estabas demasiado sumergido en la rutina que silencia tu instinto. Después, de repente, sin ni siquiera darte cuenta has llegado aquí. Nadie te ha obligado a leer mis escritos, salvo tu propio Instinto. Yo podría ser una persona cualquiera, pero hay algo que te empuja a leer y a seguir alimentándote de mis palabras, porque sabes que no son sólo palabras. Estas son demostraciones experimentadas personalmente que cuentan de un mundo en el que estamos todos. No te diré que te estoy ofreciendo la Verdad Absoluta, más bien insistiré en decirte que pruebes este conocimiento de primera mano, leyendo, experimentando y verificando lo que sigue, para que tú mismo confirmes que lo es. Existen dos tipos de personas en el mundo: las que no están preparadas y las que hoy tendrán un inicio de despertar, esa prueba que habían estado buscando durante mucho tiempo. Mientras estás leyendo estos documentos, puede que experimentes algo, desde pequeños escalofríos positivos que recorren tu cuerpo, escalofríos que te hacen sentir bien y que te emocionan, hasta sensaciones mucho más fuertes y difíciles de describir sino diciendo que “nunca las has probado antes”. Esto ocurre a los que defino “espirituales”.

Tú estás preparado para empezar, no tengas dudas. Las personas no espirituales no pueden comprender lo que un espiritual consigue entender. No se trata de inteligencia, sino de evolución. Las personas espirituales lo son desde hace mucho tiempo, todavía antes de nacer. Tienen un conocimiento más ampliado dentro de ellas, no saben por qué, pero saben que todo esto existe y es real, independientemente de que otros lo niegan. Algunas personas espirituales conocen muy bien la existencia de todo esto, otras empiezan con una visual reducida, pero esto no es importante: con el tiempo y con la experiencia todas perfeccionarán sus conocimientos.

Hay una diferencia importante entre “espiritual” y “no espiritual”. Tú eres un ser espiritual, un ser mucho más poderoso de lo que piensas, que quiere despertarse lo antes posible. Para hacerlo, sin embargo, hay que comenzar desde una base. En primer lugar, entender por qué no recuerdas quién eres. Tú eres un huésped en este planeta, eres distinto a los Gaia’s Low… estás de paso. Tienes misiones en esta época, pero continuamente tratas de negarlo porque tienes miedo de descubrir demasiado. No lo recuerdas, pero estás aquí por una razón.

Durante este camino comprenderás por qué no recuerdas Quién Eres, por qué estás aquí y si olvidarlo todo fue tu elección o no. Por el momento sólo puedo asegurarte de que No estás aquí por casualidad. Continúa con los siguientes artículos, porque encontrarás las respuestas a tus preguntas.

 

Fin de página 3 de 3 Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4635

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