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8 – Ver el Aura (parte 1)

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Los motivos principales por los que las personas se interesan ​​en ver el Aura por primera vez son normalmente la simple curiosidad, para divertirse un poco o para conocer el significado de su personalidad a través del color de la energía que tienen alrededor. En realidad, el aura es mucho más interesante y útil de lo que nos hacen creer, porque gracias a ella podemos influenciar el curso de nuestra vida y el humor de las personas que nos rodean. El aura, de hecho, es una energía muy espesa que nos pertenece y funciona a pesar de que no conozcamos su origen y sus capacidades. Todos los días el aura actúa creando situaciones a nuestro alrededor y alejando o acercando a determinadas personas que no entendemos cómo pueden haber entrado en nuestras vidas, y sin embargo lo hicieron. El aura es algo impredecible, hasta que no aprendas a conocerla y manipularla a tu voluntad. Conocer el aura te ayudará a reflexionar sobre las razones de todo lo que te ocurre, especialmente para las situaciones negativas que están estrechamente relacionadas con tu campo energético. Para aquellos que tienen un aura muy compacta y resistente es mucho más fácil realizar sus intenciones, en comparación con los que la tienen debilitada y llena de agujeros, que siempre encuentran mucha dificultad en concretar hasta el deseo más pequeño y banal.

El aura es parte de nosotros y conduce nuestra vida hacia una dirección que no estamos decidiendo intencionadamente, porque no somos conscientes de su existencia y de su capacidad para controlar las acciones y los pensamientos de las personas que nos rodean. Para convencerse de la presencia del aura, para darse cuenta de que realmente existe y de lo mucho que influencia nuestras vidas, no es necesario confiar en las palabras de otra persona; más bien hay que aprovechar la facultad de ver con nuestros propios ojos la energía del aura y reconocer a quién pertenece. Aunque este ejercicio se utiliza la mayor parte de las veces para pasar el tiempo mirando su color y convenciéndose de que a partir de éste podemos deducirlo todo, en realidad ver el aura nos permite averiguar por qué nuestra vida va en tal dirección, y si esto sucede por nuestra causa o porque alguien nos está influenciando a distancia.

El primer estrato visible durante el ejercicio puede ser simplemente un color que no dice nada, pero siguiendo adelante con la experiencia y con el serio entrenamiento se puede llegar a conocimientos que van mucho más allá de nuestras expectativas.
Antes de centrarnos en la importancia del aura, en sus capacidades y todo el resto, sería bueno si reconocieras su existencia viéndola con tus propios ojos, para que puedas darte cuenta de que no es una fantasía o un extraño rumor, sino la pura y concreta realidad en la que vivimos todos los días. Por esta razón, te invito a practicar un ejercicio muy sencillo, al alcance de todos, que te permitirá ver al menos la primera capa del aura.

Donde quiera que estés en este momento, habrá seguramente algo en lo que puedas ejercitarte, como un mueble, un animal o una planta. Sería mejor empezar a entrenarse con un objeto simple y de tamaño mediano, por ejemplo, una mesita de noche, una silla, un banco, algo que no ocupa toda tu visual y que se queda quieto, para que puedas concentrarte sin ninguna prisa. Para evitar que arruines tu propia experiencia, creyéndola una ilusión o un efecto óptico por considerarlo como el color opuesto al color que tiene el sujeto que estás mirando, sería mejor que mirases algo de un color neutro y delicado, como el color madera claro, en lugar de uno muy fuerte como el verde eléctrico. Si mirases un objeto verde y por pura coincidencia tuviese el aura roja, te convencerías de que se trata simplemente de su color opuesto. Cada color tiene su opuesto, el que se encuentra justo en frente en el círculo cromático: sabemos que el color opuesto al rojo es el verde, el del azul es el naranja, del amarillo el violeta, del negro el blanco y viceversa. Por lo tanto, si un objeto es de color violeta, no puede tener como color complementario el rojo, el verde o el azul, porque no son su opuesto. Como resultado, si mirases un objeto verde y su aura fuese violeta, este no sería absolutamente su opuesto, sino otra cosa que ahora sabemos que es el aura.

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Obviamente cualquier objeto posee un aura, por tanto, un objeto rojo podría tener el aura verde, pero para evitar crear confusión y que pienses que se trata solamente de su color opuesto, te aconsejo practicar sobre distintos objetos, para que te des cuenta si lo que estás viendo es el simple contraste o su verdadera aura.

Las primeras veces podrías caer en el error del efecto óptico, pero haciendo más tentativas conseguirás ver rápidamente otro color mucho más fuerte, que será su campo energético. Si es posible, toma un objeto de color blanco o claro, colocándolo por lo menos dos metros lejos de ti. Es muy importante que detrás del objeto en cuestión haya un fondo liso, preferentemente una pared blanca, sin otros objetos, muebles o distintos planos de distancia que distraerían tu atención y te impedirían ver su aura. Además de evitar fondos confusos y movidos, como la ventana, el parque o el vacío de una habitación en la que alguien podría pasar y estropearte el ejercicio, es importante sentarse con la espalda recta y quedarse quietos observando el objeto posicionado delante de ti al nivel de los ojos, porque, dado que es la primera vez que haces este ejercicio, es mejor simplificarlo lo más posible. Cuando hayas elegido y colocado a la distancia adecuada el objeto del que quieres ver el aura, puedes sentarte cómodamente, evitando tener que moverte y cambiar de sitio después de unos minutos, para así quedarte quieto y relajado y centrar tu atención en el objeto. La técnica es mucho más sencilla de lo que parece, se trata solamente de tener concentración y paciencia.

El último consejo que quiero darte antes de empezar a ver el aura es practicar la meditación, pero si no tienes tiempo o manera de hacerla y estás obligado a saltarla, puedes hacer el ejercicio también sin haber meditado antes. Sin embargo, es importante saber que el aura está hecha de energía, por lo tanto, si puedes meditar, esto te permitirá elevar tu conciencia y ver la energía mucho mejor, ahorrando tiempo y esfuerzo. En caso de que no puedas hacerlo, puedes todavía aligerar la técnica tomando dos respiraciones lentas, muy lentas y muy profundas, llenando todo el vientre de oxígeno con la intención de centrarte mejor en la capacidad de ver el aura. Las respiraciones profundas no son una pérdida de tiempo, sino un comienzo de relajamiento que te permitirá enlazarte mejor a la energía, lo que sería mucho más difícil si te quedases tenso y estresado, ansioso y apresurado. Relájate, basta poco. El ejercicio tendrá una duración de aproximadamente 10 minutos como mucho, por lo que te aconsejo prepararte un temporizador para que suene al acabarse del tiempo y evitar que cada dos segundos mires hacia el reloj para ver cuánto tiempo ha pasado.

Llegados a este punto, podemos comenzar con el ejercicio. Los pasos que seguir son simples y directos; ¡obviamente tendrás que ponerlos en práctica con los ojos estrictamente abiertos, ya que quieres probar una experiencia real y no imaginarlo todo!

Observa el objeto que tienes delante y concéntrate en un punto fijo, sin mover los ojos del punto que hayas elegido de aquí en adelante. Trata de no parpadear durante el mayor tiempo posible, concentrándote en el objeto con la intención de ver su aura. Casi inmediatamente aparecerá un halo transparente y muy sutil por encima o a los lados del objeto. Sin mover los ojos, concéntrate en ese halo con la intención de conseguir verlo ampliarse y con un color más intenso. Si estarás muy decidido en ver el aura sin rendirte, dentro de 2-3 minutos ya deberías ver una capa muy ligera de color, no obstante, no dejes de mirarla hasta que no suene el temporizador. Quédate concentrado en el objeto, no importa si durante los primeros minutos te convencerás de que no vas a ver nada, porque si insistes sin duda conseguirás ver al menos el primer halo transparente/blanco que se expande más allá del objeto. Las primeras veces es mucho más fácil verlo elevarse hacia arriba, antes que verlo en las otras direcciones. Durante la visión del aura, toma algunas respiraciones profundas, porque te ayudará a ver mejor la energía. Dicho esto, pon el temporizador y vuelve aquí para seguir leyendo solamente después de haber terminado los 10 minutos de práctica. ¡Lo harás genial! Sólo tienes que concentrarte en mirar fijo al objeto sin perder confianza.

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De ahora en adelante, hablar del aura y darse cuenta de su importancia será mucho más fácil, porque has tenido la prueba de su existencia, reconociendo que no era tan difícil como parecía en un principio. Lo que has visto es solamente la primera capa que se ha mostrado, transparente y casi invisible, pero, obviamente, profundizando y con mayor entrenamiento, podrás descubrir muchos más estratos y, sobre todo, mucho más visibles y colorados. Si llevas gafas de vista, sería mejor intentar hacer el ejercicio sin ellas, porque los cristales podrían dificultar tu visión. Las auras están hechas de energía, por lo que podrás verlas bien a pesar de tus problemas oculares: esto porque la capacidad que estás usando para ver las auras no depende de tus ojos físicos. La facultad de distinguir las auras no se limita a un pequeño grupo de personas que pueden ponerla en práctica, y excluyendo así a todas las demás, porque todos podrían verla, pero tienen que decidir hacerlo. Probablemente esta ha sido tu primera experiencia de visión y te podría haber resultado difícil tener los ojos abiertos sin lagrimear, y así, parpadeando, has perdido el estado que tenías antes y has tenido que empezar de cero. Esto te ayudará a comprender lo fácil que es volver a estar inconsciente y perder de vista la energía, hasta el punto de que un solo abrir y cerrar de ojos es suficiente para que dejes de verla y pierdas las ganas y la motivación para hacerlo. La mayoría de la gente se rinde por muy poco y esta es la razón por la que hay quien la ve y quién no, porque están los que quieren seguir con su camino y los que se paran solamente por haber visto una minúscula piedrita en frente de ellos, por la que se sienten obstaculizados.

Ver el aura es una práctica que se evoluciona paso a paso, porque contiene una gran cantidad de información que puede ofrecernos. Aunque muchos creen que se trata únicamente de ver un simple color y que ese es el límite máximo de todo su potencial, en realidad ella va mucho más allá de la primera apariencia. Conocer tu aura te permite conocerte a ti mismo, porque si eres capaz de ver con tus propios ojos la verdadera estructura de tu energía, al igual que los daños de tu aura o los agujeros y extrañas manchas de color oscuro en algunas zonas de tu energía, te das cuenta de cómo esta te puede influenciar tanto emocionalmente como físicamente. De hecho, si se aprende a ver el aura más allá de los primeros niveles, se pueden descubrir sus características más importantes, ya que el simple color es superficial y, de hecho, es una de las primeras cosas que notarás al mirarla, aun siendo inexperto. Debe quedar claro que, como en cualquier técnica, con el aura también se puede profundizar más y superar las barreras que nos impedían conocer más detalles. Cuando ves una mancha de energía oscura justo en la zona de tu cuerpo que más te duele, o cuando ves el aura perforada o desgarrada, justo donde has sido sometido a intervención quirúrgica o donde has sufrido graves daños, puedes reflexionar sobre lo mucho que la energía está conectada a tu salud física, aunque nunca le habías prestado atención antes de haberlo visto con tus ojos. Pero claro, hasta que siguas eligiendo no ver, estas informaciones permanecerán desconocidas para ti. Si pensabas que ver el aura podría servir sólo como un pasatiempo, para poder ver el color verde o azul a tu alrededor y pasar cinco minutos de tu día de manera diferente de lo habitual, te sorprenderás por todo lo que podrías llegar a ver con un buen entrenamiento.

Comprender el aura y ver más allá de las primeras apariencias es una experiencia que requiere ejercicio práctico: no es algo que se pueda aprender solamente leyendo algunas páginas acerca del tema, sino tendrás que poner en práctica y ejercitarte en los conocimientos asimilados. Mi consejo es no ceder a la pereza, sino basar tu práctica en los principios que son importantes para ti, que te motivarán para continuar a pesar de la inseguridad o la falta de voluntad de algunos momentos.
Si se lo permitirás, el aura te ofrecerá muchísimas informaciones útiles que te incitarán a querer saber cada vez más.

Cuando te sentirás listo, sigue con la lectura y la práctica de los siguientes ejercicios propuestos en este sitio web, para que te puedan ayudar a abrir la mente sobre el enorme potencial que tiene el aura.

Fin de página 3 de 3. Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4735

 

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1 commento

  1. Que guay! Hoy lo he probado por primera vez mirando una pequeña estatua que tengo en mi cuarto y después de unos minutos he visto un halo blanco alrededor… no sabía que era tan fácil! Me gustaría también ver el color.

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