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15 – Viajes Astrales – Qué es una O.O.B.E. (parte 1)

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El término “viaje astral” es muy conocido, pero su definición a menudo se ignora o se confunde. Las ideas que tenemos sobre el viaje astral son muy equivocadas, porque solemos explicar esta experiencia dimensional con dos extremos opuestos, pasando de la creencia de que se trata simplemente de un sueño a la convicción de que ha sido una experiencia cercana a la muerte. El verdadero viaje astral no tiene nada que ver con todo esto. Conocer el significado real del viaje astral es muy importante, ya que es un evento que puede ocurrir incluso varias veces en la vida de una persona, de forma espontánea, aunque esta no haya oído hablar nunca de este fenómeno. Saber de qué se trata te permite no temer este tipo de situaciones porque ya conoces previamente su función y sus características. El viaje astral se conoce comúnmente con el nombre de “out of body experience” (o.o.b.e.), es decir un viaje fuera del cuerpo. En pocas palabras, es una experiencia en la que una persona sale de su cuerpo físico para experimentar brevemente la dimensión astral, por lo tanto, moviéndose sin utilizar su cuerpo material. Esto es lo que dice la teoría, pero la práctica es mucho más interesante.

Hay que empezar por una premisa: el viaje astral no es peligroso, pero las primeras experiencias pueden dar miedo, por esta razón muchísimas personas no tienen el coraje de practicar y comprender la o.o.b.e. y se obsesionan con la concepción pesimista del hecho, tanto si esta ha ocurrido de verdad como si no. El miedo a los viajes astrales lleva a las personas a echarse atrás en lugar de enfrentar esta experiencia y reconocerla por lo que es realmente: un viaje maravilloso. Desafortunadamente, quien tiene miedo no se atreve a admitir ser un cobarde, por lo que utiliza todas sus fuerzas para convencer también a los demás de que no descubran la verdad, porque si así hicieran él resultaría el único que está asustado por nada. El viaje astral es comparable a la primera vez que entras en el agua: cuando eras un niño y no sabías nadar, la sola idea de ir al agua te aterrorizaba; luego, cuando descubriste que la piscina no oculta monstruos malvados y que para mantenerte a flote tienes que relajarte – en lugar de agitarte y llorar – te diste cuenta de que no hay nada que temer. ¡Todos los adultos te decían que no tenías que estar asustado, pero tú estabas muerto de miedo! Tanto que estabas convencido de poder ahogarte y morir de verdad, a pesar de que el agua estuviera muy baja. Tus compañeros estaban más asustados que tú y te hacían creer que había realmente motivos para estarlo, contándote historias sobre monstruos marinos que podías encontrar simplemente yendo a la piscina; sin embargo, cuando aprendiste a nadar, todos tus miedos desaparecieron en un santiamén, como si nunca los hubieras tenido. El viaje astral es lo mismo. Las personas hablan del evento astral como si fuera una pesadilla debido a su incapacidad de “nadar”, por lo que intentan asustar a todos los demás para que sean parecidos a ellos, incapaces de manejar la situación. Quien no sabe nadar expresará únicamente su miedo con exageraciones infundadas, a diferencia de quien ha aprendido a relajarse dentro del agua y convertirse en uno con ella. De hecho, quien sabe nadar muy bien y decide ir más allá de una persona común, por ejemplo, convirtiéndose en un buceador, explora el fondo del mar y cuenta lo fabuloso que es poder nadar al lado de los peces, mirar más de cerca al mundo marino y mucho más, mostrándola como una experiencia maravillosa. Quien no sabe nadar no podrá entender nunca la magnificencia de este momento y lo desacreditará como si no fuera nada importante, definiéndolo banal, solamente porque esta persona no tendría el coraje de probarlo. Esta es, en resumen, la razón por la cual la gente le tiene tanto miedo al plano astral: porque no lo conocen y les asusta sumergirse, pensando que en cuanto pones un pie en la piscina llega un tiburón y se lo come. Pero no es así. En la piscina no hay tiburones.

El viaje astral es una experiencia que también puede suceder espontáneamente, sin que la persona lo haya decidido; a veces ocurre por sí solo, lo quieras o no. Para que quede claro, es un poco como la lluvia: puedes tratar de evitar mojarte, pero tarde o temprano a lo largo de tu vida habrá una vez en la que estés bajo un aguacero y la lluvia te mojará. Es algo inevitable.

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Por lo tanto, puedes elegir pasar toda tu vida huyendo o reconocer la existencia de la lluvia y dejar de temerla. Conocer el significado de la lluvia no te obliga a salir de casa cada vez que empieza a llover para que te mojes. Asimismo, hoy aprenderás qué es el viaje astral, pero esto no te obligará a practicarlo: al menos comprenderás exactamente lo que sucede cuando tu cuerpo te empujará – o lo que sucedió si ya te empujó en el pasado – en un viaje astral espontáneo para que no tengas miedo y puedas disfrutar de la experiencia. No a todo el mundo le gusta la lluvia, pero tú puedes aprovechar la oportunidad de hacer algo nuevo cuando está lloviendo. No se puede escapar del viaje astral: todos han tenido o tendrán como mínimo una experiencia astral en la vida y tú puedes elegir si quieres sufrirla o aprovecharla para divertirte. Además, precisamente porque el viaje astral es completamente natural, también puedes elegir realizarlo voluntariamente y hacer que suceda cuándo y cómo lo deseas, practicando ciertas técnicas. Para aprender a nadar tienes que entrenar, más aún si quieres convertirte en un buceador. Hoy te explicaré lo que es, porque conocer su significado no te obliga a practicarlo por tu propia voluntad, pero estarás perfectamente preparado en el caso de que suceda espontáneamente.

El viaje astral es una experiencia espiritual totalmente natural que te permite visitar un lugar real sin ir físicamente allí, pero eso no es todo. Hay muchos rumores sobre el plano astral y la mayoría de ellos proviene de personas que nunca han vivido una experiencia real de este tipo. Yo personalmente los he experimentado muchas veces y he aprendido muy bien a elegir cuándo tienen que ocurrir o cuándo anularlos porque no creo que sea el momento de hacerlos; por lo tanto, puedo hablar gracias a la experiencia personal que he acumulado a lo largo de los años y que todavía hoy sigo evolucionando en niveles más altos porque la considero una técnica fascinante. La oobe tiene una duración muy corta, aunque puede parecer mucho más largo en el momento en el que lo estás haciendo; es como un sueño que parece haber durado horas, o como sucede en el caso de una parálisis nocturna, que en realidad dura sólo unos pocos minutos. La concepción del tiempo cambia porque durante el viaje astral visitamos una capa dimensional diferente de la material a la que estamos acostumbrados: podríamos incluso pasar por la misma ciudad en la que vivimos, pero la estaríamos recorriendo desde una capa dimensional distinta, de hecho, probablemente no nos daríamos cuenta del tiempo que pasa o de la fatiga, ya que nuestro cuerpo físico está cómodamente tumbado en la cama y no se está cansando. El viaje astral es un evento muy interesante porque te permite enviar una sonda de tu energía para que explore un lugar conocido o desconocido, de esta dimensión o de otras dimensiones lejanas. Es mucho más fácil llevar a cabo una oobe mientras el cuerpo está durmiendo, en vez de cuando se está moviendo para realizar las actividades diarias. Sin embargo, es necesario saber distinguir entre un verdadero viaje astral y un simple sueño, porque la experiencia astral es algo real y se puede identificar a través de muchísimos elementos. Durante el viaje astral, el cuerpo está durmiendo, pero la mente está muy despierta, de hecho, está realizando una actividad sin utilizar su medio físico. Una oobe no significa solamente salir del cuerpo, visitar la propia casa sin moverse físicamente y luego regresar adentro como si nada hubiera pasado; el astral es mucho más fascinante y satisfactorio de lo que parece a primera vista. Describir la dimensión astral a alguien que no la conoce requiere paciencia, porque sería como explicarle a un ciego los colores. ¿Lo lograrías?

Podrías decirle lo hermosos y útiles que son, ya que en la vida cotidiana usamos los distintos colores para llevar a cabo varias actividades, incluso sociales; por ejemplo, gracias a los colores del semáforo somos capaces de regular la circulación de los vehículos y mediante el uso de determinadas témperas podemos representar una historia dibujada en una pintura. ¿Podemos prescindir de los colores? Por supuesto, se podrían reemplazar con símbolos o palabras, pero la vida no sería la misma. Los colores nos provocan emociones, belleza, nos dan vida.

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Asimismo, podemos prescindir del astral y reemplazarlo con nuestras actividades diarias, pero estaríamos renunciando a una gran parte de felicidad y emociones que sólo él, al igual que los colores, puede ofrecernos. Nacer ciegos es una desgracia, pero llegar a serlo por tu propia elección es aterrador. Por lo tanto, describir en pocas palabras todo lo que puedes hacer en el mundo astral es definitivamente imposible, pero como el proprio término dice, es un viaje sin el utilizo del cuerpo físico.

Durante la experiencia astral, una parte de ti visitará un lugar – que recordarás al despertar – mientras el cuerpo físico permanecerá cómodamente en la cama, en la misma posición, sin ningún riesgo de moverse o lastimarse de alguna manera. El cuerpo estará perfectamente, sin correr ningún peligro, porque su estado será exactamente el mismo que cuando estás soñando; si en el sueño corres, comes o te ahogas en un río, no hay riesgo de que tu cuerpo físico se canse, engorde o pierda agua. La diferencia entre un sueño y un viaje astral reside en la veracidad de la experiencia. De hecho, si en un sueño rompes un objeto, en la realidad no se rompe de verdad, al contrario, si durante el viaje astral dejas caer un objeto específicamente para romperlo, cuando te despiertas del sueño encontrarás el objeto roto. Si cuando te despiertas del viaje astral el objeto no está roto, ya tienes la respuesta: ¡no era una oobe, sino solamente un sueño! Dicho así parece simple, sin embargo, puedes encontrar muchísimas personas que te cuentan sus sueños como si fueran realmente viajes astrales y esto sucede porque hay muchísima desinformación, incluso deliberada. La razón de esto, en primer lugar, proviene de la falta de experiencia, por lo que la gente habla de un argumento sin saber realmente de qué se trata; peor aún, la gente no quiere saber de qué se trata, prefiere hablar y ya está, sin estar interesada en descubrir cuál es la verdad, porque esto requiere tiempo y esfuerzo. La gente no tiene tiempo para descubrir la verdad, porque tienen mucho tiempo únicamente para ver tantas series de televisión.

El viaje astral no es más peligroso que un sueño, así que por la mañana te despertarás y comenzarás otra vez tus actividades cotidianas sin que te haya pasado nada extraño. Por lo tanto, no hay nada que temer. Sin embargo, el viaje astral no es un sueño, sino una experiencia real y por esta razón las primeras veces que se experimenta pueden llevar a la persona a tener una posición de cerrazón hacia lo que no se conoce. De hecho, durante la oobe se experimentan sensaciones reales, podríamos decir físicas – aunque el cuerpo no las padezca – y las acciones que se realizan ocurren de verdad. El primer paso para reconocer una experiencia real y distinguirla de un sueño es experimentar con los objetos. Si durante un sueño miras el reloj y vuelves a mirarlo unos segundos después, vas a notar que el horario de repente ha cambiado y que los números en el reloj serán muy difíciles de leer; en cambio, durante la oobe puedes leer los números reales que, por lo tanto, no cambiarán, ya que será realmente esa hora. Otro ejemplo sería tomar un libro y leer una página al azar: todos dicen que si es un sueño no podrás leer las oraciones porque las palabras cambiarán rápidamente, mientras que, si es un viaje astral, podrás leer perfectamente cada enunciado. Sin embargo, en este caso tengo que corregir esa declaración, porque si estuvieras en un viaje astral, primero tendrías que tomar el libro de la biblioteca (es decir practicar una fuerte telequinesis), abrirlo y hojearlo (es decir seguir con la telequinesis), leer atentamente las palabras – que deben ser coherentes con la realidad – y volver a poner el libro en una ubicación diferente que no sea la biblioteca, para demostrarte a ti mismo, una vez que hayas despertado del sueño, que realmente has movido ese libro. Aquí es donde la gente se engaña porque prefiere creer que ha vivido un verdadero viaje astral en lugar de ver la diferencia entre la verdad y el sueño. Coger un libro y leerlo, sin usar el cuerpo físico, requiere una cierta fuerza psíquica que no es fácil de obtener, llamada en este caso Telequinesis. La telequinesis es la capacidad de mover un objeto con la mente sin necesidad de tocarlo con el cuerpo: podrías creer que es algo imposible, pero en realidad es precisamente lo que hacen las entidades. De hecho, cuando una entidad mueve un objeto usa el poder de la energía combinado con la intención mental; en otras palabras, utiliza la telequinesis.

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Sin embargo, cuando se trata de una entidad generalmente utilizamos el término “poltergeist”, que indica la entidad capaz de mover físicamente un objeto, a pesar de no tener manos físicas para hacerlo. Puedes comprender entonces que no es tan fácil, porque requiere tanta fuerza mental y mucha energía; pero es totalmente posible, ya que sucede muy a menudo que una entidad deje caer o mueva algo. De hecho, algunas entidades consiguen mover objetos o realizar acciones en esta dimensión material a pesar de no tener un cuerpo físico, gracias a una alta capacidad psíquica; la misma regla se aplica a nosotros: cuanto más fuertes sean nuestras habilidades psíquicas, más efecto conseguiremos hacer en la dimensión física, incluso cuando no dispongamos del medio material, es decir de nuestro cuerpo humano. No quiero confundirte con demasiada información toda de golpe, sino hacer que comprendas cómo y por qué funciona.

La razón por la cual las personas cuentan sus fantasías como si fueran viajes astrales de verdad es que prefieren presumir de algo que nunca sucedió, en lugar de reconocer sus errores y aprender que, para llevar a cabo un buen viaje astral, hay que esforzarse. Salir en astral es un evento que puede ocurrir espontáneamente, pero saber cómo moverse perfectamente y conseguir tener efecto en la dimensión material es algo totalmente distinto. Empujar un objeto con todas tus fuerzas para que caiga al suelo es muy diferente a coger un libro, mantenerlo en el aire, abrirlo, leerlo cómodamente hojeando sus páginas y luego volver a ponerlo en la estantería, asegurándote de que esté ordenado y en la posición correcta. De hecho, en una casa embrujada es mucho más probable ver objetos que caen al suelo, puertas que se abren y cuadros que se caen, en lugar de ver un libro que permanece en el aire durante varios minutos como si alguien lo estuviera hojeando tranquilamente. Dejar caer un objeto requiere mucho menos esfuerzo y nos permite dar prueba de nuestra presencia, aunque incluso este gesto no es para nada simple. Por lo tanto, una manera rápida para reconocer si estás soñando o haciendo un viaje astral es tomar un libro y hojearlo: si consigues hacerlo con facilidad es más probable que sea un sueño. Después te aconsejo que lo dejes caer al suelo y así, cuando te despiertas, podrás comprobar si era un sueño o realidad. Si no consigues tirar el libro al suelo porque pesa demasiado – algo muy probable – trata de ver la hora en tu móvil e intenta llamar a tu madre o acércate para hablar con ella: si el móvil se enciende, es posible que también en este caso es un sueño, ya que presionar el botón puede no ser tan simple como cuando lo haces utilizando las manos físicas; si vas a ver a tu madre, hablas con ella y ella te responde también se trata de un sueño. De hecho, en cuanto te levantes, busca a tu madre y pregúntale si habéis hablado: obviamente ella te dirá que no, porque lo soñaste. Durante el viaje astral las otras personas – no psíquicas – no son capaces de verte ni mucho menos de hablar contigo, por consiguiente, puedes actuar sin ser molestado y sin que los demás se den cuenta de lo que estás haciendo. Sin embargo, si durante esta experiencia te pones a hablar con alguien y, una vez despierto, le pides a la otra persona que repita lo que os dijiste y ella lo niega todo, debes aceptar que fue sólo un sueño, en lugar de insistir convencido de que realmente sucedió. A menudo, el deseo de emprender un viaje astral nos hace soñar hacerlo de una manera que puede ser muy realista, no obstante, sigue siendo un sueño. Aunque tengas ganas de contar esta experiencia, deja de lado el ego y aprende a diferenciar cuándo ocurre una verdadera oobe y cuando estás soñando. El viaje astral es una experiencia real, así que no lo confundas con la fantasía de la noche.

Durante el viaje astral puedes hacer varias experiencias interesantes, por ejemplo, puedes visitar la casa de un amigo, de tus parientes o incluso la casa de un conocido en la que nunca has estado porque todavía no has sido invitado a entrar; sin embargo, en el astral puedes hacerlo, porque no necesitas que él te abra la puerta. A lo mejor te estás preguntando si esto es correcto o no, pero debes saber que los demás no se paran a pensarlo porque, de todos modos, tú no los verías y podrían hacer lo que quisieran. En la dimensión astral funciona así. Desafortunadamente, la mayoría de la gente pone el pie en el agua y cuenta haber visto o luchado contra un tiburón, porque saben que los demás no podrían negarlo, ya que no tienen suficiente experiencia para tener voz y voto en el asunto.

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De esta manera, a quien habla primero se le creerá todo lo que diga, y no sólo eso, se le tomará como modelo para las historias posteriores. Muchísimas personas que hablan de viajes astrales cometen errores muy graves, porque nunca los han hecho, sino solamente sufrido. Además, muchísimas otras personas ni siquiera tienen la menor idea de qué se trata, por lo que creen que es equivalente a tener un sueño. Sufrir una oobe y practicarla son dos experiencias completamente distintas. Quien dice hacer un viaje astral todos los días es casi seguro que los está soñando.

Como ya he dicho, la oobe puede suceder espontáneamente, sin que lo hayas decidido y, en este caso, significa que la sufrirías. En cambio, si sabes cómo se practica, es decir, eres capaz de realizarla y detenerla cuando creas que es más apropiado, entonces vivir esta experiencia tiene un sabor completamente distinto. En cierto sentido, es como cuando estás soñando: si la fantasía toma el control puedes tener una pesadilla porque sufres tus propias creaciones imaginativas que has concebido en el sueño; por otro lado, si te familiarizas con el sueño y lo vuelves lúcido, puedes controlar los eventos que ocurren y hacer que sea mucho más divertido y emocionante. El viaje astral no es nada peligroso, pero sigue siendo una experiencia nueva que no ocurre con frecuencia, por eso la vez en la que se presenta puede hacerte sentir miedo, especialmente si no sabes que es un fenómeno que les sucede a todos. Cuando ocurre una oobe y la persona no sabe qué es, acaba por asustarse y “sufrir” la experiencia, porque no sabe controlarla. Otra cosa es estar preparado y saber cómo enfrentarla, entendiendo que la oobe es una experiencia normal y serena, sin ningún motivo para tener miedo. Hay algunas informaciones básicas que necesitas aprender para superar el miedo al viaje astral y reconocer que no hay razón para temerlo. En primer lugar, comencemos por la experiencia misma.

Durante un viaje astral, o más bien, en el momento en el que estás saliendo de tu cuerpo, la primera sensación que experimentarás, relacionada con el miedo a la muerte, te bloqueará. Puedes estar tranquilo porque no sucederá nada malo, ni mucho menos vas a morir. Las personas le tienen miedo a la muerte porque perciben que algo está saliendo del cuerpo e, ingenuamente, piensan que se trata del alma. Los que nunca han practicado una oobe, sino solamente la han sufrido, refuerzan esta idea equivocada porque cuentan una versión completamente diferente de la realidad, influenciada por sus miedos que han condicionado su visión realista. Por esta razón leemos en todas partes que durante un viaje astral el alma deja el cuerpo y que este último permanece vacío hasta que el alma regrese al final del viaje. La idea de que el alma abandone el cuerpo es incorrecta y tampoco muy creíble, ya que es posible llevar a cabo el viaje astral y, al mismo tiempo, ser capaces de abrir los ojos físicos; por lo tanto, uno puede vivir la experiencia fuera del cuerpo y al mismo tiempo mirar con los ojos físicos, ya que el alma se encuentra dentro de él. Si el alma saliera del cuerpo, no sería posible abrir los ojos del cuerpo físico y mirar con ellos, porque tendrías que esperar a volver dentro del cuerpo para conseguirlo. Sin embargo, con el entrenamiento adecuado – o algunas veces por pura suerte – puedes lograr vivir la oobe y, mientras tanto, abrir los ojos físicos para reconocer que estás dentro del cuerpo. Por lo tanto, el alma no abandona el cuerpo, sino permanece en su interior durante toda tu vida. Entonces, ¿qué es lo que sale del cuerpo durante el viaje astral? Una sonda de energía muy pequeña de la cual eres consciente y que se comportará como si fuera tus otros ojos. Durante el viaje astral, de hecho, lo que sale es una pequeña sonda energética, es decir una pequeña parte de tu energía inteligente, que abandona el cuerpo y se dirige hacia afuera para permitirte ver tu casa, una ciudad, el otro lado del mundo, sin tener que ir físicamente allí. Durante el viaje astral estás enviando una videocámara que se comunica directamente contigo, que registra lo que ve y te permite ver la zona circundante tan bien y en alta definición que te sentirás como si estuvieras allí. Imagínate utilizar un dron con gafas VR (Virtual Reality – Realidad Virtual): este es un ejemplo de experiencia de viaje astral.  Pero hay que decir que, aunque el dron sea una tecnología increíble, nunca podrá competir con el verdadero viaje astral.

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Sin embargo, es el ejemplo perfecto porque también te permite ver un lugar sin que vayas físicamente allí. Recapitulando, durante el viaje astral el alma no sale, ya que el cuerpo no se lo permitiría. Aunque se habla de experiencias cercanas a la muerte como si fueran algo que ocurre fácilmente, te puedo garantizar que morir no es tan fácil porque, afortunadamente, el cuerpo posee muchas defensas naturales. Si una persona sufre un accidente de coche, obviamente corre el riesgo de morir, pero si está acostada cómodamente en la cama, lista para dormir, no corre el riesgo de morir solamente por una experiencia – natural – que tiene lugar en la dimensión astral. No hay razón para temer que suceda. Es más probable morir frente al televisor por ver demasiadas series y haber apagado el cerebro. Como el alma no sale del cuerpo, no hay que temer que este último sea abandonado y que permanezca vacío por un cierto período de tiempo, ya que se quedará en las mismas condiciones en las que se encuentra cada noche mientras dormimos y soñamos. Nada nuevo o diferente. Durante el viaje astral, nuestra conciencia envía una pequeña sonda fuera del cuerpo que nos permite visitar un lugar y sentirnos como si realmente estuviéramos allí, a pesar de que nosotros, como alma, todavía estamos dentro del cuerpo. La sonda es como un pequeño dron: tan pronto como haya completado su trabajo o, mejor dicho, su viaje, volverá a la base – dentro del cuerpo – sin ningún problema. El alma no sale del cuerpo y no saldrá hasta que llegue tu hora, debido a la vejez o alguna enfermedad grave, por lo que no tiene nada que ver con el viaje astral. Y como no abandona el cuerpo, tampoco existe el problema de la reentrada: el alma siempre ha estado dentro del cuerpo.

Lo que asusta a las personas que sufren la experiencia astral, en lugar de vivirla conscientemente, es que se sorprenden proyectadas fuera del cuerpo sin saber lo que está pasando y, a primera vista, puede parecer realmente aterrador. Esto es comprensible, porque durante el viaje astral percibes que algo está saliendo del cuerpo; después, sin saber ni por qué ni de qué manera, te encuentras encima o al lado de tu cuerpo físico y lo observas mientras duerme, reconociendo que estás en el exterior, fuera de él. Todo esto te llevará a pensar – si no tienes la más mínima concepción de la energía – que estás realmente fuera de tu cuerpo y que, por lo tanto, estás muerto o te estás muriendo. Afortunadamente, morir no es tan fácil, de lo contrario la población humana se habría extinguido por completo hace miles de años, y todo por un simple viaje astral. Que tristeza. En resumen, durante el viaje astral una pequeña sonda de tu energía saldrá de tu cuerpo mientras tu alma permanecerá dentro. De hecho, la sonda te permitirá visitar un sitio haciéndote ver el lugar como si estuvieras allí, pero si por alguna razón tu cuerpo físico se despertara durante la oobe (¡por ejemplo, porque suena tu alarma!), abrirás los ojos y te darás cuenta de que estás dentro del cuerpo. ¿Qué le sucede a la sonda? Volverá a entrar en tu cuerpo a la velocidad de la luz, absorbida por tu conciencia que debe prepararse para el despertar matutino. Aunque creas que esto debería tardar horas, en realidad ocurrirá en una fracción de segundo, pero aun así requiere tiempo, independientemente de lo corto que sea. Las personas inexpertas se quejan de que les ha resultado difícil volver a entrar en el cuerpo, pero, mira por dónde, resulta que todas pueden contar la experiencia que han vivido. Desafortunadamente, siempre debemos prestar atención a cómo nos cuentan los hechos, porque a veces el miedo muestra los detalles exagerándolos un poco. ¡A veces demasiado!

Durante la oobe, el cuerpo físico necesita una preparación para dejar salir la sonda, por lo que puede tardar unos instantes en hacerlo (teniendo en cuenta que el tiempo en la dimensión astral es muy diferente del tiempo que pasa en la dimensión física) y, tal como necesita tiempo para que salga, también necesita prepararse para que vuelva a entrar. Creer en la posibilidad de quedarse atrapado fuera del cuerpo es absurdo, porque tan pronto como suene tu alarma o el sol de la mañana llegue a tus ojos, te despertarás exactamente como haces cada mañana mientras estás soñando. Algunos sueños parecen súper largos e interminables, sin embargo, tú estás seguro de que cada mañana te despertarás y dejarás de soñar. Si además tienes un sueño ligero y te despiertas con cualquier cosa, lo mismo sucederá durante el viaje astral.

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Es más: cuando comprendes el valor del viaje astral, tu peor pesadilla será despertarte demasiado pronto, porque arruinaría tu experiencia y te haría volver inmediatamente dentro del cuerpo, cuando en cambio tú querías quedarte fuera. Como el alma siempre estará dentro del cuerpo, si tu madre tocara a la puerta, si el perro ladrase o si por cualquier otra razón tu cuerpo se despertara del sueño, la experiencia astral terminaría en un milisegundo. Durante la oobe algunas personas pueden sentir una cierta resistencia al regresar en el cuerpo: esto se deriva de la necesidad del cuerpo mismo de recuperar la energía. La sonda energética es una parte de energía que sale a explorar y luego vuelve a entrar, por lo tanto, se desplaza desde el interior del cuerpo para viajar en otras capas dimensionales. Mover energía no es fácil y es por eso por lo que no es sencillo hacer un viaje astral de forma voluntaria, sino requiere entrenamiento. Sin embargo, la oobe puede ocurrir también espontáneamente, sin la necesidad de entrenamiento; de hecho, durante nuestra vida este tipo de experiencia a veces se produce. Para algunas personas sucede una sola vez, para otras puede suceder mucho más a menudo, sin ser capaces de decidir cuándo, cómo y cuánto tiempo hacer que dure. Lo malo del viaje espontáneo es que no puedes elegir hacerlo, sino tienes que esperar que ocurra por sí solo y, si te interesa saberlo, podría tardar años y años, incluso décadas en volver a pasarte. Cuando descubres la increíble maravilla del mundo astral te das cuenta de que esperar una oobe espontánea es angustioso, porque nunca sabes si te volverá a pasar, por lo que tendrás ganas de aprender a inducirlo, para poder hacer viajes astrales cuando quieras, todas las veces que desees. Con el entrenamiento también aprenderás a detener o anular una oobe espontánea que, en ese momento, no quieres que ocurra. Sin embargo, si no tienes la menor familiaridad con estas experiencias, vas a experimentar la oobe espontánea sin decidir cuándo ni cómo terminarla, esperando a que acabe por sí sola. No es nada peligroso, pero aún así podría asustarte porque se trata de un período de tiempo donde suceden cosas sobre las que no tienes el más mínimo control. La salida del cuerpo requiere un paso de energía que se puede sentir muy bien, del mismo modo la vuelta necesita su preparación, ya que la energía debe reajustarse al cuerpo y quiere volver a entrar sin “asustarlo”. El cuerpo es muy sensible y se pone en alerta en cuanto perciba algún movimiento extraño, razón por la que la energía que está volviendo quiere ser absorbida por el cuerpo suavemente, en lugar de tirarse dentro de él con el riesgo de asustarlo. En cualquier caso, no ocurriría nada peligroso, pero es mejor volver a entrar con suavidad, porque de lo contrario podrías despertarte con un sobresalto: ¡sin ningún daño físico, pero el susto momentáneo te lo llevas garantizado!

Lo que a nadie le gusta de los viajes astrales espontáneos – es decir, los que suceden sin que hayas entrenado las técnicas para dominarlos – es que no puedes controlarlos, por lo que si, por ejemplo, quisieras dar una vuelta por la ciudad, podrías no conseguirlo y, en cambio, quedarte atrapado dentro de tu casa pasando de una habitación a otra. Esto es desmoralizante. Para obtener una gran experiencia que te satisfaga completamente hace falta entrenamiento. Entonces, si dejas que la suerte decida por ti, algunas veces podrías experimentar una oobe, conseguir viajar a una ciudad lejana y disfrutar de la experiencia, pero otras te quedarás parado en tu habitación y ni siquiera serás capaz de atravesar una pared; todo esto teniendo en cuenta que podrías tener una oobe incluso cada 10 años, por lo que no tendrás mucho tiempo para disfrutar de esta experiencia. El miedo podría hacerte pensar que es mejor así, que no quieres tener nada que ver con las experiencias extracorporales, que es algo que no te interesa, pero estoy aquí para decir las cosas como son: los viajes astrales suceden y, lo quieras o no, pueden ocurrirte a ti también, pero no tienes motivos para temerlos, ya que durarán un período muy corto de tiempo durante el cual no te pasará nada malo. Tendrás que decidir si pasar el tiempo revolviéndote en la cama o si dejarte llevar, relajarte y flotar. No te preocupes y mantén la calma, porque el verdadero viaje astral es mucho más hermoso y tranquilo de lo que los ignorantes quieren hacerte creer. Como el alma no abandona el cuerpo, no hay manera de que – como pasa en las películas de miedo – entidades o algo por el estilo intenten robar tu cuerpo, o tonterías similares. Si así fuera, deberían conseguir robártelo cada vez que empiezas a soñar, es decir todas las noches.

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Por la misma razón, es absurdo creer que el alma salga del cuerpo y que esté conectada a él a través de un cordón de plata (que algunos incluso llaman de oro) al que además debes prestar atención, porque si te alejas demasiado del cuerpo, corres el riesgo de romperlo. En todos estos años en los que he practicado viajes astrales no he visto nunca, y digo nunca, ni en mí ni en nadie más el supuesto cordón de plata. Además, aunque me haya alejado mucho del cuerpo físico, nunca me he perdido o me he quedado atascada en otras dimensiones de las que no he regresado. Puedes visitar lugares desconocidos y muy remotos sin ninguna posibilidad de perderte ni mucho menos de quedarte atrapado y correr el riesgo de no volver, ¡por la sencilla razón de que nunca te fuiste! ¡El alma no ha dejado el cuerpo en ningún momento! Lo que sale es una pequeña sonda que por un tiempo actuará como otros ojos, por lo que verás el área circundante como si estuvieras visitando ese sitio físicamente, y sin embargo tú estarás cómodamente en tu cama – dentro de tu cuerpo – mientras que la videocámara energética (es decir tu sonda) observará y enviará los datos directamente a tu mente, de forma inmediata. Funciona igual que una cámara en directo o en línea.

Durante el viaje astral no corres ningún peligro, porque es una experiencia completamente natural, sin embargo, es normal sentir miedo las primeras veces que tienes una oobe porque es un evento al que no estamos acostumbrados y del cual ni siquiera hemos sido advertidos: las personas que nos rodean aún no han tenido experiencias de este tipo o, igual que tú, no las recuerdan, o bien pretenden haberlas imaginado para no tener que admitir que estas experiencias realmente existen. El hecho de que otras personas hablen de algo totalmente distinto, describiéndolo como un momento peligroso, simplemente sucede porque nunca han tenido una experiencia de viaje astral, pero el deseo de contar algo a los demás es tan grande que no se dan cuenta de lo que están diciendo. Si lo piensas, es un contrasentido que las personas no creen en la existencia de fantasmas, pero que en el momento en que tienen un viaje astral están convencidos de que pueden ser poseídos por ellos y perder sus cuerpos para siempre. Desafortunadamente, soy consciente de que no es fácil entender el viaje astral y dejar de temerlo después de que tanta gente – completamente ignorante sobre el tema – difunda noticias negativas, o después de que otros lo hagan deliberadamente, solo para confundir y asustar a los demás, de manera que nadie intente practicar para vivir esta experiencia. ¿Qué es lo que se puede descubrir sobre el astral? ¿Qué es tan importante como para ocultarlo? Prácticamente todo: si tuvieras mucha familiaridad con los viajes astrales podrías ir a cualquier parte, realmente donde quisieras, y observar de cerca lo que sucede sin nunca tener limitaciones físicas. Con el cuerpo humano no puedes atravesar paredes, ni siquiera una simple puerta, ya que cualquiera podría pararte para que no entrases en su propiedad y dejarte fuera. Si pudieras viajar con la energía, sin ser visto ni descubierto por los demás, podrías entrar y visitar cualquier lugar que quisieras; incluso los más secretos y escondidos. Nadie podría impedírtelo. Es por eso que se preocupan tanto de alejarte de la posibilidad que desarrolles esta habilidad, utilizando la típica, pero más eficaz, herramienta que nos afecta a todos: el miedo. Esto les garantiza que una gran parte de la población no descubrirá qué se esconde detrás de esas paredes.

Hay muchísimas otras cosas que me gustaría contarte sobre el viaje astral, pero puede que por el momento prefieras asimilar la información que te he dado hasta ahora y necesites tu tiempo para entenderla. Si te sentirás listo para seguir, podrás leer el continuo en la segunda parte de los Viajes Astrales. Lo que importa, por ahora, es que hayas comprendido que no hay nada que temer. Estaré encantada de revelarte mucho más en el próximo artículo, enseñándote cómo practicar la técnica para hacer un viaje astral voluntario y controlarlo, o cómo bloquear un viaje astral espontáneo cuando no quieras que ocurra sin tu decisión.

Fin de página 8 de 8 Si te gustó el artículo, comenta aquí debajo describiendo tus sensaciones al leer o practicar la técnica propuesta.

 

Este documento es la traducción del artículo original del sitio web Accademia di Coscienza Dimensionale: https://www.accademiadicoscienzadimensionale.com/archives/4108

 

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